En el último minuto el centrocampista Mikel Merino se convirtió en el héroe de España con un agónico gol que sirvió para eliminar a la Portugal de Cristiano Ronaldo, en su última Copa del Mundo, y repetir el resultado de los últimos octavos mundialistas entre ambas 1-0 y España pasa a la siguiente ronda, donde se medirá a Bélgica.
Con el recuerdo en la memoria de aquel partido hace 16 años, se esperaba una batalla. También por los antecedentes de lusos y españoles en lo que va de Mundial: los de Roberto Martínez venían de un partidazo ante Croacia, mientras que los de De la Fuente acababan de golear a Austria. Las dos, además, salieron con sus onces de gala, con Joao Félix como única novedad en los lusos. Pero fue más una carrera de fondo que un sprint.
Estuvo muy lejos el partido de empezar con un ida y vuelta. En cambio, el conjunto portugués se plantó en el césped y esperó a ver qué hacía la Roja. Y la Roja fue valiente. Se echó hacia delante en la presión y rozó el premio: en su primera recuperación, Oyarzabal chutó entre los tres palos, pero le salió centrado. Replicó Cancelo con un zapatazo que se fue rozando la escuadra, pero la más clara volvió a ser de Mikel poco después. Le regaló medio gol Dani Olmo, con un balón a la espalda de los centrales que le dejó solo en el mano a mano, pero el ‘9’ de la Real Sociedad quiso ajustarla tanto que perdonó mandándola fuera.
El ritmo volvió a frenar, en un partido sin tensión y trabado, hasta que España aceleró de nuevo. Esta vez estuvo cerca de abrir la lata Lamine Yamal, al que Nuno Mendes amargó la noche. Y aun así estuvo a punto de marcar el ’19’ de la selección española, que buscó el gol con su jugada: recorte hacia dentro y latigazo a media altura al segundo palo, pero menos ajustado de la cuenta. Lo rechazó Diogo Costa y el balón fue a los pies de Baena, que le puso más veneno a su lanzamiento y obligó al luso a lucirse.
Hasta ahí llegó la emoción. Otra vez murió la intensidad en un partido en el que los detalles marcan la diferencia y en el que ninguno de los dos equipos quería cometer errores. Solo la cercanía del descanso lo reanimó. Pero esta vez no por España, sino por Portugal. Tuvo tres clarísimas la selección de Roberto Martínez, un cabezazo de Joao Féliz y un remate sin potencia de Cristiano que atajó Unai Simón, y un zapatazo de Nuno Mendes que se estrelló en el larguero tras tocar en Pedro Porro. Pero el marcador no se movió: todo por decidir para los segundos 45 minutos.
Ninguno alteró el plan al volver de los vestuarios. Y el partido siguió por los mismos derroteros: sin garra, sin magia, sin ocasiones claras. Lamine estaba apagado, atado por un Nuno Mendes que dijo basta antes de llegar a la hora de juego. Pero ni la salida del lateral izquierdo del PSG terminó de animar a la estrella de España. En el mal día del culé, otro blaugrana dio un paso al frente: Dani Olmo, que pudo irse con una asistencia si el remate desde la medialuna de Pedri, que tampoco tuvo su mejor partido, hubiese ido dentro. Pero la Roja estaba negada de cara a puerta. Lo más cerca que estuvo de marcar fue una falta de Lamine que se colaba pegadita al travesaño y que Costa mandó a córner.
Y siguieron pasando los minutos hasta que el crono marcó el 85′ y Luis de la Fuente metió piernas frescas: Pedri y Olmo, al banquillo; Mikel Merino y Fabián Ruiz, a escena. No pudo salir mejor la apuesta del seleccionador cuando ya se temía una prórroga durísima ante Portugal. Porque en la última del partido, cuando el cuarto árbitro acababa de mostrar el cartelón con seis minutos de añadido y seis segundos sobrepasaban el 90’, Ferran Torres –que también había entrado desde el banquillo– encontró solo a Mikel Merino en el interior del área. Se vio sentenciada la selección lusa. Y el medio gunner olió el pánico… y liquidó: disparo seco al primer palo para hacer el gol de la victoria y llevar a España a cuartos de final. El sueño de la segunda estrella sigue más vivo que nunca, y Bélgica es el próximo escollo.
Notiespartano.com/20Minutos


