Mientras la vida política del país camina por un sendero de confusión y crisis la mayor parte de los venezolanos combaten con el hambre y la miseria. No hay control de los precios de los productos de primera necesidad y canasta básica supera los 600 $. Eso indica que cualquier incremento salarial en este país pasa por darle a los ciudadanos la posibilidad de sobrevivir en medio de una locura econó9mica que mantiene em ascuas a una sociedad atrapada en una burbuja política su futuro inmediato.
No es posible que la gente pueda sobrevivir con sueldos miserables que no superan los 2 $ por tanto está prohibido ir al médico en busca de salud y lo peor es que los enfermos mueren en los centros de salud que no están a tono con los problemas de salud que atraviesan los venezolanos.
Navegar en esta crisis no se puede lograr ni con magia y ahora cuando se aproxima el 1 de mayo fecha clave de los gobiernos venezolanos para dar las migajas del erario público a los trabajadores de la administración pública.
La canasta básica ha sido la media para otorgar los incrementos salariales es la única medida para intentar dar a los trabajadores jubilados y pensionados un salario justo para poder atravesar los caminos de la pobreza. Este país convertido en pobre a empujones es el antimodelo de la gerencia pública y la vía equivocada para devolver un clima de felicidad a los ciudadanos.
El abandono del control de los precios de la canasta básica con supermercados haciendo uso de su libertad y falta de control por parte del Estado que ni voltea hacia esos espacios expendedores de productos, lo que impide que loa ciudadanos puedan tener acceso a los alimentos.
No es posible que sobreviva la gente de una nación con esos sueldos miserables que no alcanzan ni para comprar los mínimos productos de la cesta básica.
Pretender seguir manteniendo una sociedad de la mentira con bonos que forman parte del salario y que no le otorgan beneficios contractuales a los trabajadores es una jugada macabra que mantiene a la sociedad viviendo de migajas.
Es necesario volver a las contrataciones colectivas que le arrebataron a los trabajadores venezolanos sus beneficios colectivos que era la única arma de defensa de la gente para obtener sus beneficios salariales. Pero la historia recoge con fecha precisa hace 27 años del fin de las contrataciones colectivas.
Por eso marchan los trabajadores de manera pacífica con personas de tercera edad y estudiantes universitarios para reclamar sus derechos justos en una sociedad que cambió de protagonistas porque después del 3 de enero entró en juego Estados Unidos como el director de orquesta en las decisiones nacionales.
Jugar política con los aumentos salariales es estar de espaldas a la realidad nacional porque todos los ciudadanos empujan las puertas para presionar a los gobernantes sobre la necesidad de cambios profundos en una sociedad enferma de hambre y pobreza.
La sobrevivencia de una sociedad en crisis depende de la voluntad de sus gobernantes y eso es lo que tienen sobre la mesa los mandatarios para calmar a una sociedad perdida en la jungla de las improvisaciones.
Eliminando las consignas de Chávez y Maduro no es suficiente para convencer al país que hay intención de cambio, pues evidente que los cambios de colores y la desaparición de los protagonistas políticos del madurismo no son elementos suficientes para encarrilar al país por el camino de la paz.
Aquí la única salida a la crisis es realizar unas elecciones limpias y transparentes que marquen el regreso de la democracia libre y no valen ni consignas, ni actuaciones teatrales, ni comedia rosa alguna para mostrar una cara nueva del gobierno.
Encíclica/ManuelAvila


