La ausencia absoluta que se produjo en Venezuela después de 9 meses de la captura de Nicolás Maduro y Cilia Flores pone sobre la mesa lo que le viene al país en los próximos meses y abre las puertas del debate como instrumento para lograr los cambios que esta sociedad merece.
Ha sido una tragedia para el régimen aguantar lo complejo de mantenerse en el poder en medio de la crisis que agobia a los venezolanos. Solo le queda al régimen como salida que la Presidenta Encargada declare la vacante absoluta para abrir las puertas de un proceso electoral que resuelva definitivamente la crisis del país.
El regreso en este octubre de María Corina Machado al país puso sobre la mesa dos posiciones antagónicas que se enfrentarán en futuros comicios para devolverle los valores democráticos a un país que urge de volver a la normalidad.
Vimos con nuestros ojos dos visiones del liderazgo nacional con una espontánea manifestación popular que recibió a María Corina Machado en las calles de Venezuela con alegría y ratificándole su liderazgo que creció exponencialmente durante los seis meses que estuvo fuera de Venezuela.
Se cayeron los malos augurios que sostenían que la ausencia de la líder venezolana de tierra patria socavaría las bases de la emocionalidad del pueblo venezolano que probó el 28 de julio la mirada clara de lo que quieren los venezolanos.
Esas dos visiones de mundo se terminaron de mostrar en la concentración de la Presidenta Interina en Valencia donde se mostró de nuevo el espectáculo de una concentración de masas al estilo chavista con autobuses pagados y con una candidata del gobierno que cambió abruptamente la imagen de violencia de otros tiempos por un lenguaje conciliador donde el chavismo se presentó sin sus colores habituales y sin la violencia verbal de otros tiempos.
Le ha correspondido a la Presidenta Interina desmantelar un régimen que viene cayendo a pedazos en medio de una crisis política que envuelve al régimen en una crítica situación que mantiene al gobierno bajo las instrucciones del gobierno americano que es el encargado de llevar a cabo la vuelta a la democracia.
En un país tutelado por los americanos hemos visto de cerca los cambios de paradigma de un régimen tutelado y que solo obedece a los mandatos de Trump y Marcos Rubio.
Todo ha cambiado después del 3E y el color rojo, las fotos de Chávez y Maduro desaparecieron del entorno presidencial para dar paso a una nueva visión política que el régimen intenta vender a sus partidarios como una salida democrática para volver a lo que fuimos en el pasado un modelo de la democracia continental.
En ese mar de confusión que vive el país ya el comunismo quedó a un lado y las políticas de imponer por la fuerza sus postulados izquierdistas entraron en una fase terminal que apunta a la tranquilidad de una nación convertida en tierra de nadie.
Por eso los medios de comunicación social volvieron a las calles del país con la libertad de expresión reflejada en sus micrófonos y cámaras que ahora si penetran los espacios antes vedados por la represión de un gobierno que impedía que se ejerciera el trabajo periodístico en el país.
Aquí enmudeció todo el régimen y los cuerpos de seguridad y los colectivos entraron en una fase de mudez absoluta que da una clarinada de los cambios profundos que vienen ocurriendo en el país que ahora tutelan los gringos.
Apenas la Presidenta Interina y el Presidente de la Asamblea Nacional que aparecen con sus mensajes maniatados y sometidos a las órdenes del gigante del norte.
Era impensable que los envalentonados hombres y mujeres del régimen ahora actúen de perfil bajo sin los gritos y amenazas que usaban en el pasado. Por eso la actuación tímida de un gobierno que cambió abruptamente su proceder y que para nada se parece a lo que tuvimos en Venezuela durante los 27 años del poder total rojo.
Aquí viene un proceso de entregar los medios de comunicación a sus dueños originales como los casos de La Patilla y El Pitazo y la entrega de los partidos políticos a los verdaderos protagonistas de la democracia. Todo cambió abruptamente y de aquella jaquetonería imponente que mostraba un país arrodillado y silenciado no quedó sino la fuerza de un país que avanza hacia la libertad.
Ese desastre que originó la pérdida de la moral nacional culminó el 3E con la captura de Maduro y Cilia que puso fin al terror del Estado que sometió a los venezolanos a la peor pesadilla de nuestra historia y que con tanto terror despareció por primera vez a los intelectuales de la crítica y a los comunicadores que desaparecieron en medio del clima de terror que cerró por largo rato la libertad de pensamiento para que viviéramos los peores momentos de nuestra historia.
Todavía los que llevan la historia y las crónicas de nuestra nación y de nuestros pueblos se mantienen escondidos bajo la oscuridad del terror y que solo abriendo su mente para los cambios democráticos estaremos encaminados a la construcción de un nuevo modelo de país.
Decidimos ser libres y eso lo logró la sociedad venezolana con actos como el del 28 de julio y el 25 de octubre con actos masivos que conducen a la libertad de un país que merece nuestro respeto.
El proyecto de país que queremos exige mayor responsabilidad de sus ciudadanos y por eso los políticos de los nuevos tiempos deben entender que Venezuela no puede pasar más nunca por una tragedia como la que pasamos sufriendo y viviendo cada día y cada año con la intensidad que nos tocó vivir.
Llegó la hora de la unidad nacional y de ahí no podemos salir, aunque quieran los que juegan al odio y a la pasión porque no se trata de envalentonarnos y someter a los demás. Se trata de usar a los mejores ciudadanos para construir una sociedad donde la corrupción quedó sepultada bajo los escombros de un modelo buhonerizado que maltrato al país cuando estuvo de espaldas a la gente.
Vamos a ver como vienen las ideas y debemos estar prestos al debate para construir el modelo de libertades que necesitamos para reconstruir un país que necesita de sus mejores valores ciudadanos para alcanzar los tiempos de sabiduría que hemos soñado en esos años de pesadilla a que nos sometieron los equivocados ideólogos del comunismo continental.
Encíclica/ManuelAvila


