Venezuela se enfrentaba este sábado (04.07.2026) a las tensiones generadas por los problemas que enfrentan miles de desplazados que se han quedado sin vivienda y los que buscan a sus seres queridos entre los escombros dejados por los terremotos de hace diez días que dejaron casi 3.000 muertos, mientras se desvanecen las probabilidades de más rescates.
En La Guaira, zona cero de la devastación y donde persisten graves fallas en servicios de telecomunicaciones, ya quedan pocos rescatistas en los edificios derrumbados y los familiares se muestran cada vez más desesperados y enfadados porque aún no han podido recuperar los cuerpos de sus seres queridos.
En el edificio Carabamar, una de las torres completamente destruidas de Caraballeda, varios familiares siguen acudiendo cada día y entrando a los escombros, a pesar del peligro que supone.

Maquinaria pesada comienza a remover escombros
Una de las venezolanas busca a su hermana, después de conseguir rescatar a su sobrino pequeño, pero increpa a un grupo de mineros porque están tratando de sacar a un hombre de 25 años, pero no buscan a las decenas de muertos que aún quedan en ese edificio.
En esta zona costera, el ir y venir de los más de 3.000 rescatistas internacionales de días anteriores ha dejado paso a la maquinaria amarilla, que ya empieza a excarvar los escombros, mientras los camiones hacen fila en las calles que este sábado estaban completamente colapsadas.
Además, muchas de estas familias que esperan poder sacar los cadáveres -se presupone que hay numerosos cuerpos aún sepultados – se quejan de que ya pasan menos vehículos repartiendo comida.
Miles de personas sin hogar
Después de diez días desde los sismos, numerosas personas siguen fuera de sus casas, muchas de ellas acampando en lugares públicos, calles y en la misma playa, a la espera de que sus viviendas sean inspeccionadas para determinar si los daños fueron comprometedores o no. O simplemente por miedo a que se les vuelvan a caer encima.
Las autoridades cifran en 16.309 las personas que se quedaron sin vivienda y según el último balance, hay 856 edificios afectados, 190 de ellos totalmente colapsados.
«Ya tenemos más de 10 días con niños, personas adultas, ahí en la calle», explicaba hoy a EFE José Guillén, un joven de 32 años que se vivía en el edificio OPPE 30, una torre de 13 plantas que ha quedado completamente destrozadas y se puede ver a la perfección los techos y estancias derruidas de los primeros pisos.
A las 300 personas de esta torre -como en muchas otras de alrededor- les habían prometido realojarlas, pero no ha sido hasta hoy que, tras cortar la vía principal a Caraballeda, han conseguido que varios camiones de la policía los trasladen a un complejo hotelero a varios kilómetros del que fue su hogar.
También en Caracas, en el parque del Este, cientos de personas se alojan en tiendas de campaña en un ambiente mucho más relajado. Es uno de los dos principales parques de la ciudad donde se ha trasladado la gente de forma espontánea de manera temporal.
Aníbal Zaa, de 30 años, acampa en el parque junto su esposa y una hija de ocho años desde el pasado domingo cuando abandonaron La Guaira.
No hay cifras oficiales sobre desaparecidos
Las autoridades, que dispusieron un número de teléfono y una plataforma digital para reportar desaparecidos, no han actualizado la cifra de personas en paradero desconocido.
Mientras, el gobierno interino de Delcy Rodríguez sigue sin informar sobre cifras de desaparecidos, aunque la ONU estima que pueden ser hasta 50.000.
Por su parte, la iniciativa ciudadana ‘Desparecidos Terremoto Venezuela’, una web para que las personas puedan reportar a sus familiares en paradero desconocido, hasta ahora ha registrado más de 31.000 personas a las que no se han podido contactar.
El ministerio de Comunicaciones venezolano indicó este sábado que ya hay 2.954 muertos por el doble sismo que sumió al país en el luto y la desesperación por encontrar a vivos y muertos.
Notiespartano.com/DW.com


