La inversión en plantas desalinizadoras representa un costo operativo insostenible de hasta un dólar por metro cúbico, mientras que el sistema Turimiquire-Clavellinos abarataría el servicio a largo plazo
Un análisis técnico y financiero comparativo, con los datos aportados por el Colegio de Ingenieros de Nueva Esparta y los técnicos de Fetraesparta, determinó que la solución definitiva a la crisis hídrica del estado Nueva Esparta pasa por la reconstrucción del sistema de tuberías submarinas y el túnel de trasvase en tierra firme, y no por la expansión de plantas desalinizadoras.

Aunque el Gobierno nacional ha invertido más de 50 millones de dólares en infraestructura de desalinización en los últimos años, los altos costos operativos y la crisis eléctrica las convierten en una estrategia insostenible.
De acuerdo con datos de comisiones técnicas e ingenieros hidráulicos, producir un metro cúbico de agua potable mediante ósmosis inversa en Margarita cuesta entre $0.80 y US$1.00 el metro cúbico. Por el contrario, potabilizar y trasladar agua por gravedad desde los embalses de Turimiquire y Clavellinos (Sistema Luisa Cáceres de Arismendi) reduciría el costo operativo a solo $0.20 USD por metro cúbico, haciendo este sistema cuatro veces más eficiente por litro distribuido.
El parque de desalinización de la isla —que incluye la planta de Boca de Pozo en Macanao (con una inversión original de US$46 millones. Guacuco US$ 5 millones y el restante entre 100 mil a 500 mil dólares) y las nuevas unidades modulares incorporadas recientemente en 2026— sufre paradas crónicas.
El proceso exige un flujo eléctrico masivo que choca con la realidad del sistema termoeléctrico regional, sumado a la total dependencia de filtros y membranas poliméricas importadas que requieren divisas constantes para su reemplazo.
Los especialistas concluyen que, aunque las plantas desalinizadoras resuelven contingencias en sectores costeros específicos, la verdadera eficiencia financiera exige centralizar los recursos en el tramo submarino Chacopata-Margarita y la reparación de los túneles de trasvase, garantizando un flujo continuo de más de 2,000 litros por segundo a una fracción del costo actual.
Análisis del Costo por Litro de Agua (El Factor Clave)
Para evaluar el costo real por litro de agua producido y suministrado a la red, no se puede mirar solo el costo de construcción, sino la amortización del proyecto a 20 años:
- El problema de la Desalinización: Aunque instalar una planta modular es rápido y puede costar «solo» medio millón de dólares, producir cada litro de agua allí es hasta 4 veces más caro que traerla de los embalses de Sucre. Al sumar el costo operativo ($1.00 por cada 1,000 litros) durante 10 años, el gasto corriente supera por completo la inversión inicial.
- La ventaja del Sistema Turimiquire/Clavellinos: Aunque cambiar kilómetros de tubería submarina (Paraguaipoa/Chacopata a Margarita) y reparar el túnel de trasvase exige una megainversión inicial del Estado, el costo por litro cae drásticamente a largo plazo. Al funcionar por gravedad, el gasto eléctrico y de químicos es mínimo, logrando un costo de alrededor de $0.20 por cada 1,000 litros.
Por qué la desalinización falló estructuralmente en Margarita
- Electricidad: La desalinización requiere una cantidad masiva de energía eléctrica estable para las bombas de alta presión. Margarita sufre de crisis termoeléctrica crónica; por ende, operar plantas desalinizadoras obliga a quemar diésel en generadores locales, disparando aún más el costo real por litro.
- Capacidad insuficiente: Desalinizar el agua necesaria para cubrir el déficit de Margarita requeriría una inversión superior a los $400 millones de dólares solo en plantas, rompiendo cualquier lógica de ahorro frente a la reparación de las tuberías de tierra firme.
La inversión más adecuada y eficiente por costo de litro de agua a mediano y largo plazo era centralizar el 100% de los recursos en la sustitución de la tubería submarina y el túnel de trasvase de los sistemas hídricos del Turimiquire y Luisa Cáceres de Arismendi.
La estrategia de instalar microplantas desalinizadoras resolvió emergencias puntuales de carácter político y comunitario, pero financieramente representa un pozo sin fondo debido a costos operativos insostenibles para la economía interna del estado Nueva Esparta.
Notiespartano.com/G.Novoa


