La pesca, por su condición de ventaja comparativa en el estado Nueva Esparta, exige una planificación seria y sostenida que permita identificar y superar los nudos críticos que frenan el desarrollo territorial.

Nuestra realidad insular nos expone a los impactos de la dependencia y a la pérdida progresiva de calidad de vida, generando angustia, desarraigo y un proceso migratorio que recuerda al vivido en la década de 1920, aunque hoy motivado por la fragilidad económica y social que afecta a margariteños y Cochenses.
A lo largo de mis responsabilidades en la gestión pública, he impulsado con determinación el fortalecimiento del sector pesquero, apoyando su financiamiento y consolidando las capacidades de INAFINPES y de los emprendedores vinculados a la actividad.
Este esfuerzo ha sido posible gracias a la colaboración de cámaras, asociaciones y entidades bancarias comprometidas con el desarrollo regional.
Uno de los logros más significativos ha sido promover la cultura del crédito responsable, indispensable para garantizar nuevas oportunidades de financiamiento y crecimiento productivo.
Sin embargo, el centralismo en el diseño y ejecución de políticas públicas ha generado una contracción severa de la actividad pesquera. La asignación y distribución del combustible, administrada por funcionarios designados, ha afectado directamente la operatividad de más de 4.000 embarcaciones que sostienen la economía local y la dieta del neoespartano, además de influir en la experiencia gastronómica de nuestros visitantes. Esta política restrictiva ha debilitado un sector que constituye una de las principales fuentes de ingreso y estabilidad social para nuestras comunidades.
Revertir esta situación requiere recursos extraordinarios provenientes del Gobierno Nacional, tal como establece el artículo 15 de la Constitución, en concordancia con el artículo 4, que define a Venezuela como un Estado federal descentralizado basado en la cooperación, la solidaridad y la corresponsabilidad. Solo con un financiamiento adecuado podremos impulsar un programa consensuado entre los sectores políticos, económicos, educativos e institucionales que permita avanzar hacia un desarrollo integral.
Entre las acciones prioritarias destacan:
– Protección social para los trabajadores del mar, incluyendo seguros, equipos de comunicación y herramientas de prevención.
– Acuerdos directos entre pescadores, hoteles y restaurantes para evitar la especulación y fortalecer la imagen turística.
– Organización municipal del sector, garantizando eficiencia y representatividad.
– Impulso a la exportación, aprovechando el puerto libre y la Zona Económica Especial.
– Infraestructura adecuada, con sistemas de refrigeración, resguardo de insumos y centros educativos que generen valor añadido.
– Alianzas académicas con la Universidad de Oriente para potenciar investigación y cultivo de especies marinas.
Este enfoque integral busca concientizar, cohesionar y movilizar a todos los sectores hacia un futuro de progreso sostenible para Nueva Esparta.
Prof Morel Rodríguez Ávila


