La geografía de la fiebre amarilla en Venezuela se ha consolidado en puntos críticos. En una entrevista para El Impulso doctor Armando Sánchez Contreras identifica como estados de alto riesgo a Delta Amacuro, Monagas, Sucre, Anzoátegui, Miranda, Aragua, Guárico, Apure, Barinas, Táchira, Mérida, Trujillo, Cojedes, Portuguesa y Lara.
En estas entidades, la frecuencia de mortalidad por picaduras de mosquitos vectores es alarmante, mientras que estados como Bolívar y Zulia se mantienen en un nivel de riesgo medio.
El avance silencioso del virus
El peligro de esta enfermedad radica en su periodo de incubación de tres a seis días, donde el portador es asintomático. Una vez que el virus se manifiesta, ataca directamente al hígado, lesionando las células parenquimáticas y provocando ictericia (coloración amarillenta).
El especialista explica que el virus no se detiene allí: se desplaza hacia el corazón y los riñones, alterando los factores de coagulación y provocando hemorragias por nariz, boca y oídos, o incluso sangrado gástrico profundo.
El signo de Faget y las complicaciones letales
Uno de los indicadores más graves mencionados por el Dr. Sánchez es el signo de Faget, una disociación entre la fiebre alta y una frecuencia cardíaca lenta (bradicardia). Los flavivirus tienen la capacidad de disminuir la conducción eléctrica del corazón, lo que en muchos casos resulta en la muerte por el enlentecimiento del músculo cardíaco.
Si el paciente sobrevive los primeros diez días tras la fase crítica de toxemia y delirio, las probabilidades de superar la enfermedad aumentan, aunque el daño renal y hepático previo suele dejar secuelas considerables.
Notiespartano.com/ElImpulso


