Cuando vemos el cuadro de la inflación en Venezuela que sube a cada rato y por ahora está en el 387% superando a países como Sudán con el 75.1%y Argentina con 30.4%. Eso son los países con la tasa de inflación más grande del planeta lo que nos pone a liderar lo más calamitoso de la economía.
No hay gobierno que controle la economía en Venezuela donde el dólar mantiene un paso desbocado hacia el infinito y ya esta semana se subió al 784% lo que indica que ningún esfuerzo hace el gobierno por frenar una inflación que destruye la economía nacional.
Con sueldos de miseria y una población golpeada por los servicios públicos colapsados, con una educación en estado crítico, una salud que no le garantiza la vida a nadie y unas condiciones de vida que dibujan un país que se lo llevan las hormigas en sus hombros.
Pareciera que el tema de la inflación y los sueldos de los trabajadores de la administración pública no fuesen importantes en una nación donde la riqueza del subsuelo ha sido nuestro peor enemigo porque nos crearon el miro de que somos el país más rico del mundo y al final somos los más pobres.
Tener un Banco Central de Venezuela entregado a los vaivenes de la política ha sido un error de construcción en el tiempo porque el banco emisor se perdió en el mundo de la inflación sin que nadie mediara por eso, pues los niveles de corrupción superaron abiertamente lo increíble.
En un país donde la corrupción tiró su ancla para siempre la hiperbólica forma de hacer dinero fácil a través de negociados lo que terminó destruyendo la estructura económica nacional.
Todavía no se ha conocido gobierno alguno del planeta que hay entregado libremente tantas licencias para robar y por eso salen cuentos de las Mil y Una Noches por distintas fuentes que hablan de tipos que compraron castillos, mansiones en USA, urbanismos en Dominicana, islas en el Mediterráneo y la siembra de cuentas fabulosas en paraíso fiscales desconocidos.
Aquí en Venezuela se trabajó para grupúsculos que hicieron dinero de lo lindo a expensas de los bienes nacionales y todo el mundo enchufado en el gobierno generó fortunas inmensas que terminaron destruyendo la economía nacional. Ahora cuando se buscan culpables por la ruina nacional la gente se esconde tras las cortinas cómo si la gente no supiera quienes se enriquecieron con el tesoro nacional.
Cuando vengan las investigaciones saldrá al país la verdad de los que negociaron bienes de fortuna para perderse en la oscuridad de la marabunta revolucionaria. Ese fue el verdadero Dorado de una Venezuela que se entregó a potencias internacionales a cambio de adherencias en las luchas que tuvo el país en distintos frentes del mundo. A manos llenas se compraron voluntades en la ONU, OEA y en organismo multilaterales que votaron con Venezuela para fijar posiciones firmes mientras por debajo de la mesa se entregaba el negocio del petróleo, las minas de Guayana, y tantos lugares privilegiados de la economía nacional.
Por eso cuando los expertos empiezan a escarbar donde estuvo la fuga de divisas y la muerte de la economía nacional y dicen no encontrar culpables en este festín de las corruptelas, no quedan dudas que parece no interesar buscar a las legiones de corruptos como los bolichicos y el Jardín de Las Flores que tienen las grandes fortunas de la renta petrolera venezolana.
Y no solo del lado del oficialismo, sino que en el Caso de Monómeros muchos que hoy guardan silencio o aparecen de manera intermitente en las redes sociales buscando protagonismo también recibieron su tajada de Juan Guaidó cuando en su gobierno transitorio perdió el sentido de orientación en medio de la hojarasca que sacudió al país en esa temporada.
Por eso la inflación está vinculada proporcionalmente a las corruptelas porque salieron mafias de todos lados con sacos, cajas y maletines llenos y otros hicieron transacciones mil millonarias en bancos de los paraísos fiscales para tener cuentas millardianas que nunca podrán ser ubicadas por los sabuesos internacionales. Por estos lados de Margarita hay silenciosos personajes que no se les escucha ni un suspiro, pero que tragaron gruesos cuando ocuparon cargos públicos de relevancia en un país que les permitió acumular riquezas infinitas.
Buscar las raíces de la inflación en el país abre el debate de porque somos un país en ruinas. Toda la riqueza nacional se la robaron mientras el 95% de los venezolanos nos tragamos las hieles de la maldad de los ladrones de la era Chávez.
El temazo de la inflación sigue siendo un planteamiento complejo porque la dinámica de los precios va unida a la escalada del dólar y repercute en la pobreza extrema de un trabajador venezolano que con los salarios de miseria no alcanza a tocar los niveles de sobrevivencia.
La brecha cambiaria distorsionada por el desequilibrio entre la tasa oficial del BCV y el mercado paralelo mantienen un cuadro de desajuste económico nada favorable para estabilizar algún día la economía nacional. Esa es nuestra esperanza, eso parece un sueño interminable.
Hay que tomar en cuenta que la mayor parte de los alimentos, insumos y bienes de consumo son importados y eso incide en los precios en los anaqueles. A eso hay que agregarle que ningún organismo oficial le pone el cascabel al gato en materia de control de precios por lo que los grandes negocios ponen los precios que les da la gana en este festival de la locura inflacionaria.
Sin dudas que el fenómeno del encarecimiento de la cesta básica es por falta de control estatal que no aparece por ninguna parte porque forma parte de la complicidad del gobierno con sus socios instalados en los grandes negocios comerciales. Ahora si el gobierno nada hace por detener este desangramiento de la economía nacional por su presencia en sociedades donde participan encumbrados funcionarios de la administración pública es evidente que los surtidores de alimentos seguirán haciendo de las suyas en una sociedad de cómplices donde hay mucha gente involucrada en este festival de la miseria nacional.
La inflación en Venezuela no tiene dolientes porque los que votamos para elegir presidentes no tenemos quien defienda a los condenados de la tierra, pues esa tesis de la distribución igualitaria de la riqueza es solo un concepto socialista teórico que se lo trago la vorágine chavista,
Y como escribió Chevige Guayke en su ensayo “Vuelo de pájaros hacia el olvido “Vivimos en una época de falsos profetas. Cómo en los días que se guardan en la Biblia, aparecen escribas y fariseos, que no son otra cosa que lobos vestidos de mansas ovejas. Ellos pretenden dictar acabadas lecciones de ética y moral. Frente a ellos provoca tomar como escudo las palabras de Jesús de Nazareth para llamarlos “Sepulcros blanqueados, blancos por fuera, pero podridos por dentro”. Y hoy como en los tiempos del Mesías, valdría la pena decirle al pueblo “Haced lo que ellos dicen, más no hagáis lo que ellos hacen”.
Encíclica/ManuelAvila


