Hablar de cualquier ajuste salarial que impacte en cualquier beneficio según lo establece la ley actual, está en función de la reforma de la Ley Orgánica del Trabajo, lo que implica un cambio total o cambios en los artículos claves que tienen que ver con el cálculo de las prestaciones sociales y otros beneficios que hoy en día el país no está en condiciones de pagar.
Ese es el gran tema que está en discusión, afirmó el economista Leonardo Soto, analista del contexto socioeconómico, quien agregó que ese tema es lo que ha tenido a representantes del sector privado, al sector empresarial y al sector productivo en general, en conversaciones permanentes, actualmente con el Ejecutivo nacional y con representantes de la sociedad civil desde la perspectiva gremial.
“Yo creo que se acostumbró a la ciudadanía a esperar una suerte de aumento por decreto, es decir, todos los primeros de mayo, un funcionario público anunciaba un aumento porcentual del salario que automáticamente se convertía en inflación, una inflación implícita”, dijo.
No puede haber aumento salarial de ley que estructure la mejora de la calidad de vida del trabajador, si no hay mayor productividad, destacó. Venezuela no ha tenido una perspectiva de crecimiento real desde el año 2010 o 2013 aproximadamente. Fue en esa época cuando empezó a desacelerarse la actividad petrolera en Venezuela. El país hasta el 2024 tenía una economía 75% más pequeña que la del año 2010, aclaró.
“Así que hablar de más remuneración implica más productividad, pero la pregunta es: ¿Está el país en capacidad de pagar a los trabajadores la aspiración que tienen y lo que merecen en función de mejorar la calidad de vida? La respuesta es no, la cesta básica está entre 850 y 950 dólares, esa es una estimación propia, para algunos rubros, ni siquiera para todos los gastos que demanda una familia para vivir dignamente”, aseguró.
Según el analista, una remuneración promedio en el sector privado es de unos $250, dependiendo de los cargos y nivel de preparación del trabajador. Pasa lo mismo con el sector público, y hablando estrictamente de bonificaciones, son muchas las variables que están sobre la mesa.
Se está revisando el tema de la ley, porque se estarían modificando aspectos relacionados con la ley para ir haciendo anuncios en el mes de noviembre y en el 2027, que tendrán un impacto significativo sobre el poder adquisitivo de los venezolanos, enfatizó.
Crecimiento económico
Venezuela tiene estimación de crecimiento al cierre de 2026 de entre 7% y 10% y la estimación para el 2027 es que el crecimiento podría llegar hasta 13% si continúan los acuerdos petroleros, y puede que lo mismo ocurra para los años siguientes, es decir que, en el marco de estos acuerdos petroleros, se tendrá el fortalecimiento del sistema eléctrico nacional y de otros factores en la economía. Venezuela puede crecer hasta cinco años de manera consecutiva, aclaró.
Salario en base al PIB es algo surrealista
A juicio de Soto, los indicadores de que realmente hay mejora en el poder adquisitivo son una baja inflación y una adecuación del poder adquisitivo sobre la base del valor real de lo que la familia compra todos los días y los servicios que tiene que pagar, como alimentos, servicios básicos, educación y salud.
Entonces el indicador, más allá del Producto Interno Bruto, debe ser que la inflación se mantenga estable y el índice de precios al consumidor debe ser no más de 1.5% mensual y que se mantenga así por 24 meses constante; “ahí podemos decir que tenemos inflación estable”.
Agregó que al mismo tiempo el salario debe ir ajustándose a la posibilidad de que la familia tenga tres cosas, que son acceso a todo lo básico para el consumo, línea de crédito bancario y posibilidad de ahorro, si la familia tiene esos elementos dentro de su alcance en cuanto a pago, podemos decir que los niveles de remuneración están acordes a mejorar la calidad de vida, y esos son los indicadores básicos en la microeconomía.
En el tema macroeconómico, desde la perspectiva del PIB, tiene que ver con una comparación de hasta dónde podemos llegar productivamente para trasladar ese dinero al valor real de la microeconomía de cada uno de los venezolanos. No existe una fórmula que indique sobre la base y crecimiento del PIB para estimar una remuneración que se va a trasladar a todos los venezolanos. Es algo surrealista, consideró Soto.
El financiamiento
“Sin crédito la economía no puede crecer, eso es un hecho. A nivel macroeconómico, el país necesita alrededor de 100 mil millones de dólares para repotenciar la industria petrolera en pleno y necesita más de 40 mil millones de dólares para fortalecer el sistema eléctrico”, comentó.
Y si vamos al tema micro, “la empresa necesita fortalecimiento de inventario, infraestructura tecnológica, y para eso una empresa necesita recursos que estén en función de los activos que tiene disponibles”, concluyó el experto.
Notiespartano.com/EU


