El dólar también padece el desgaste de su capacidad de compra en el mercado venezolano. Pese a que el divisa estadounidense se consolidó como el refugio predilecto para ahorrar y concretar operaciones comerciales tras el ciclo hiperinflacionario, el encarecimiento de bienes y servicios cotizados en divisas impone nuevos retos a comercios y consumidores.
Asdrúbal Oliveros, socio director de la firma consultora Summa+, advirtió sobre esta realidad durante el evento de presentación de la plataforma Qash en el país: «No es lo mismo, aunque usted lo crea, un dólar en Venezuela que un dólar fuera de Venezuela».
Según reporte publicado por Bloomberg Línea, el especialista explicó que la inflación calculada en divisas dentro del territorio nacional alcanzó un 35% el año pasado, motivo por el cual insistió en la urgencia de diversificar las herramientas para administrar y resguardar el patrimonio financiero.
Esta pérdida de efectividad del divisa coincide con un traba de fondo en el aparato productivo: el escaso margen crediticio de la banca nacional y los inconvenientes que enfrentan las organizaciones locales para mover divisas hacia mercados internacionales.
De acuerdo con lo reseñado por Bloomberg Línea, dicho escenario abre una ventana de oportunidad para las empresas del sector tecnofinanciero que brindan cuentas en divisas, pagos transfronterizos e intercambio de monedas.
En ese nicho busca posicionarse Qash, firma de infraestructura financiera que pactó una alianza con Augustus Bank con el fin de desplegar instrumentos bancarios en dólares dentro del país.
«El dólar puede ser el producto con más demanda sobre la faz de la tierra. Básicamente tiene una demanda infinita», sostuvo Ami Spiwak, cofundador de Qash, al evaluar el potencial de negocio que significa democratizar el acceso a la divisa estadounidense.
Una economía que todavía está lejos de sus niveles históricos
En el informe detallado por Bloomberg Línea, Oliveros expuso que, si bien la actividad económica muestra señales de recuperación desde 2021, el volumen general sigue distante de sus promedios históricos, situándose en alrededor de un tercio de lo que producía en 2012.
El desplome afectó transversalmente a la mayoría de las áreas productivas. Según datos de Summa+ citados por el medio, el segmento financiero y de seguros acumuló un retroceso de 89,4% entre 2014 y 2025; la industria de la construcción cayó 81,4%, y el rubro de transporte y almacenamiento descendió 75,7%.
El achicamiento generalizado golpeó la liquidez y la intermediación bancaria. Oliveros precisó que mientras la cartera de créditos alcanzaba unos 15.000 millones de dólares en 2014, actualmente apenas ronda los 4.000 millones de dólares.
El periodo de hiperinflación —que superó en su pico el 100.000%— desmoronó la operatividad del crédito y aceleró la adopción del dólar como referente informal de pagos ante la pérdida de valor del bolívar.
Conforme a los registros presentados por Oliveros y citados por Bloomberg Línea, el volumen de transacciones ejecutadas en moneda extranjera escaló de 40% en junio de 2019 a un pico de 67% en marzo de 2021, para luego moderarse, manteniendo no obstante su relevancia como mecanismo de protección patrimonial.
Sin embargo, el economista plantea que el diferencial entre el tamaño productivo actual y el de décadas pasadas demuestra la capacidad de rebote que podría experimentar el mercado si mejoran las vías de financiamiento.
Cashea y el avance del crédito alternativo
Ante la contracción del crédito bancario tradicional, han ganado terreno alternativas de financiamiento al consumo como Cashea, firma que instauró en el mercado nacional la modalidad de compra diferida.
Los análisis exhibidos por Summa+ y recogidos por Bloomberg Línea reflejan que para septiembre de 2026 el volumen crediticio de dicha plataforma representaba un 2,4% del producto interno bruto (PIB), una cifra cercana al 3,2% de participación que mantiene la totalidad de la banca nacional.
Este indicador refleja el dinamismo que cobró el crédito alternativo frente a la economía general, aun cuando se trata de instrumentos con características y niveles de riesgo distintos.
Oliveros atribuyó la aceleración de las fintech al marco normativo diferenciado que las rige frente a las instituciones bancarias tradicionales, las cuales afrontan exigencias rigurosas como el encaje legal e intermediaciones regulatorias para lanzar o ajustar productos.
Frente a esto, el analista estimó que un entorno normativo más flexible favorecería el escalamiento de estas soluciones tecnológicas e impulsaría alianzas estratégicas entre la banca y las empresas fintech para oxigenar el crédito comercial y personal.
Las proyecciones de Summa+ anticipan que el negocio financiero se moverá más rápido que la economía global del país: para 2026 estiman un repunte del PIB de 6,8% frente a un 12% del sector bancario, mientras que para 2027 prevén una expansión económica de 12,8% y un salto de 35% en el segmento financiero y asegurador.
El regreso a Venezuela después de dos décadas
La llegada de Qash contempla además un trasfondo corporativo y familiar. Spiwak relató que su grupo familiar emigró de Venezuela hace más de dos décadas para asentarse en Colombia, país donde gestaron la compañía.
El emprendimiento comenzó ofreciendo herramientas de gestión en divisas a empresas colombianas antes de dar el salto hacia la provisión de infraestructura financiera integral, que hoy abarca desde cuentas internacionales y plásticos Visa hasta módulos de conversión entre dinero fiduciario y activos digitales como USDC y USDT.
«Nos fuimos antes de que cayera el diluvio y reconstruimos en Colombia», rememoró Spiwak al revisar la trayectoria de la firma.
Tal como reseña Bloomberg Línea, la plataforma de Qash está capacitada para recibir bolívares y movilizar recursos hacia más de 80 países en 50 monedas distintas, apuntando a segmentos como servicios de exportación, agencias publicitarias, empresas tecnológicas y servicios turísticos médicos.
Para los directivos de la firma, la operación en suelo venezolano representa además un hito afectivo, pues significó el retorno al país de su fundador Ángel Spiwak y de su director ejecutivo Boris Spiwak tras casi 15 años de ausencia.
La banca corresponsal, uno de los principales obstáculos
Durante su intervención, Oliveros remarcó que las limitaciones en la banca corresponsal constituyen uno de los mayores cuellos de botella para el fluido financiero venezolano, al obstaculizar las operaciones que conectan el sistema local con la banca internacional.
Factores como las sanciones financieras, los impagos de deuda soberana y la percepción de riesgo han mermado estas relaciones, obligando a las entidades locales a canalizar transferencias transfronterizas mediante un circuito reducido de intermediarios, lo que incrementa la operatividad y los costes asociados.
Esta traba complica las operaciones habituales de las empresas para cancelar compromisos con proveedores extranjeros o liquidar cobros en distintas divisas. Por ello, si bien las plataformas que operan con divisas aportan fluidez al sector privado, no resuelven por sí solas las limitaciones impuestas por la corresponsalía bancaria.
En este contexto se enmarca la alianza de Qash con Augustus Bank, proyecto enfocado en brindar soporte bancario en dólares a empresas locales que demandan conectarse con el comercio internacional.
¿Puede Venezuela avanzar hacia un esquema multimoneda?
Finalmente, Oliveros planteó la posibilidad de que el país evolucione hacia un modelo donde el bolívar y el dólar transiten con mayor fluidez mediante un marco regulatorio adaptado a la realidad transaccional.
El economista descartó la salida de circulación de la moneda nacional, proyectando en su lugar un escenario de convivencia normada de ambas divisas que permita a las entidades bancarias otorgar financiamiento en dólares de forma abierta.
De acuerdo con el análisis publicado en Bloomberg Línea, este panorama sigue siendo un escenario de proyección que estará sujeto a las decisiones normativas del Ejecutivo, la evolución del contexto geopolítico con Estados Unidos y las condiciones que se fijen para el sistema bancario.
Asimismo, la adopción informal del dólar registrada en el país no equivale a una dolarización oficial, al mantenerse el bolívar como la divisa legal del Estado.
En este marco, las fintech podrían encontrar mayor espacio para expandir sus portafoyos de pago y financiamiento, aunque su éxito definitivo dependerá del nivel de confianza que transmitan, el cumplimiento normativo y la utilidad real de sus servicios para el tejido empresarial.
Notiespartano.com/Sumarium


