El pueblo venezolano salió a las calles a manifestar el amor por su pueblo con un sentimiento de solidaridad para ayudar a su gente. No les importó a los ciudadanos voluntarios el mensaje “Hay más fusiles que palas” utilizado por un ciudadano para hacer una crítica dura a una nación que desde hace rato ha sido abandonado por un gobierno inerte.
Ese 24 de junio cuando se celebraba a nivel nacional el día de la Independencia de Venezuela y el día del Ejército Venezolano salió un bramido de la tierra que se escuchó en los confines del mundo . Parecía el rígido de un león o de un dragón herido que resonó en los confines de la tierra.
Había ocurrido un terremoto doble que sacudió a Venezuela con sismos de escala elevada que pasaron de 7.2 a 7.5 para dar la sacudida más fuerte de la historia nacional. Escasos minutos entre un terremoto y otro marcaron la ruta de una actividad sísmica que sacudió el alma venezolana.
A partir de ese momento se encendieron las alarmas porque se trataba de daños colaterales enorme que oscilaron entre 774 edificios colapsados, 38 hospitales dañados, 44 centros comerciales golpeados.
Solo en la Guaira y Playa Grande del Litoral Central vieron caer más de 100 edificios derrumbados que dejan una huella profunda con miles de muertes que según organismos internacionales hablan de 10 mil a 100 mil muertes. Es aventurero establecer cifras de muertes y soy de los que pienso que será incuantificable las muertes como la tragedia de Tacoa el 19 de diciembre de 1982 y el deslave de Vargas (La Vaguada) del 15 del 15 de diciembre de 1999.
Nunca podrán determinar cuantas personas murieron en las tres tragedias y eso pone en tela de juicios los gobiernos de cada uno de eos períodos porque a los gobiernos nunca les importará las cifras definitivas de las tragedias porque eso habla históricamente de la incapacidad de los gobernantes.
Es que nunca los gobernantes han estado preocupados por tener a bomberos y DC como organismos banderas para las catástrofes naturales que siempre ocurrirán en la tierra. Eso se puede verificar por los equipos técnicos con los que cuentan los organismos de seguridad nacional y al ir más lejos llegamos a la profesionalización y a los sueldos percibidos por esos servidores públicos tan importantes para la nación.
El doblete sísmico dejó al desnudo a quienes abandonaron a esas instituciones por años y pusieron sobre el tapete a miles de almas que hace años decidieron tomar el camino del servicio a las comunidades. Es una desgracia nacional mencionar los equipos de los cuerpos de bomberos y Defensa Civil que con instituciones en ruinas continúan con el paso de los años sufriendo la debacle y muerte profunda de instituciones convertidas en museos de cera.
He visto de cerca las rehabilitaciones y pintas con mensajes pasados de moda de organismos convertidos en depósitos de chatarras que llegan a formar parte de desfiles militares para mentirle al país.
No es justo que hayan llegado primero al campo de destrucción de los rescatistas del mundo que los mismos funcionarios venezolanos que se sintieron abandonados por sus autoridades como lo manifestaron en sus declaraciones a los medios de comunicación.
Aquí llegaron rescatistas de todas partes del globo que dieron sus opiniones sobre la tragedia nacional y es el caso que llama la atención del Topo Mayor de México que frenó a una periodista que intentó ponerle el libreto de lo que iba a declarar y que el funcionario de la sociedad civil mejicana le espetó “Sabe cuántos años tengo.
Son 80 años y nadie me va a decir que voy a decir sobre el gobierno mejicano porque son miembros de una sociedad de rescatistas independientes que no dependemos de gobierno alguno y por tanto declaro lo que creo de acuerdo a mi libertad de conciencia”.
En ese mara de aportes de la sociedad civil de voluntarios salidos de los pueblos y barrios de Venezuela que dieron un salto adelante para identificarse con el sufrimiento de este pueblo noble. Ahí en esa tragedia se está probando de que están hechos los venezolanos que han colaborado desde todos los ángulos con palas y picos se dieron a la noble tarea de rescatar cuerpos vivos o muertos.
Los voluntarios fueron los grandes héroes de estas jornada con un sentido de compromiso inimitable en alguna parte del planeta lo que eleva el sentido de solidaridad de los venezolanos que han atravesado momentos complejos en los económico, social y político.
Los miembros de las FAN llegaron después de tres días y solo obstaculizaron el caos en que se hundió La Guaira mientras no había actuación de militares que solo nse limitaban a aportar armas largas y a querer dar órdenes fuera de lugar para intentar controlar el desastre de Vargas.
El sentimiento nacional ha sido lo resaltante en esta tragedia del 24 de junio donde el pueblo sacó fuerzas de su alma para fajarse como nadie en actividades peligrosas donde se expusieron a entregar sus vidas para salvar a sus hermanos caídos.
De todos lados salieron rescatistas de todo el país con sus manos como instrumentos de combate para enfrentar la fuerza de la naturaleza. Esa profunda sensibilidad de ciudadanos, médicos, enfermeras, estudiantes y de la sociedad venezolana en general habla bonito de una sociedad guerrera que no le hizo caso a aberraciones comunicacionales como la del Encargado de Negocios de los Estados Unidos que fue capaz de señalar “que el Ejército Venezolano ha colaborado siempre con el gobierno de los Estados Unidos”.
Lo que indica que Barret se equivoca de nuevo al intentar proteger a un Ejército que no fue capaz ni siquiera de salir el 3E cuando se llevaron a Maduro y ahora no tuvieron la entereza para ayudar a su pueblo en un momento de tanta angustia.
Ese sentimiento nacional que mostraron los venezolanos para salvar a su pueblo hay que aplaudirlo para resaltar el alma nacional en un momento de tanta tensión. Esas funciones de los rescatistas asumida por el propio pueblo merece nuestro aplauso y reconocimiento porque así somos los venezolanos que nos olvidamos de festines y francachelas de esas que inventan en los gimnasios para drenar no sé que cosa y para justificar lo injustificable.
No se trata de fingir ser más venezolano que otros, sino de poner un granito de arena para salvar a los nuestros. Por eso la posición del piloto venezolano que venía desde el Norte con un cargamento de medicina le pasó por encima a una torre de control de Maiquetía que no supo interpretar lo que venía en esa avioneta y que podemos rematar con las frases “bajen las armas y tomen las palas” y la otra “Este es un país donde hay más fusiles que palas”.
Con esta metáfora de la nobleza espiritual venezolana elevamos la mano a Dios para que proteja a nuestros hermanos de Vargas y de toda Venezuela y que le dé fuerzas a nuestros coterráneos para que sigan ayudando a nuestros hermanos venezolanos que se preguntaban en silencio en medio de la tragedia Y dónde están? para referirse a la ausencia militar en Vargas.
Enciclica/ManuelAvila


