El conflicto en el Núcleo de la Universidad de Oriente (UDO) en Nueva Esparta es un ejemplo alarmante de cómo el centralismo frena el desarrollo de nuestra región. Desde su fundación, esta casa de estudios representó la oportunidad para que miles de jóvenes margariteños accedieran a la educación superior sin abandonar su tierra, gracias al esfuerzo articulado de toda la sociedad insular.

Hoy, cuando la crisis nacional ha deteriorado gravemente esta infraestructura vital, resulta incomprensible la mezquindad y el desapego al gentilicio neoespartano por parte de las autoridades universitarias centrales. En lugar de promover soluciones, obstaculizan las iniciativas ciudadanas que buscan rescatar estos espacios.
Es profundamente contradictorio que, mientras la Decana del Núcleo solicita apoyo a la sociedad, el Consejo Universitario amenace con acciones legales al ciudadano Ricardo Rodríguez, quien ha logrado movilizar a empresarios e instituciones locales para recuperar el campus. Si la Decana forma parte de ese Consejo, su deber es defender con firmeza este esfuerzo en beneficio de los estudiantes y del desarrollo regional.
La recuperación de la UDO Nueva Esparta no es un mero trámite administrativo; es un compromiso ineludible con el futuro de la Isla y con el país que aspiramos a reconstruir.
Su amigo de siempre,
Prof. Morel Rodríguez Á.


