Por su condición de islas, Margarita y Coche son más vulnerables a sufrir calamidades por las fallas en los servicios básicos, especialmente de agua y electricidad.

Históricamente, la construcción del acueducto submarino (impulsada a partir de 1958) fue vital para el desarrollo social y económico del estado, impulsando la Zona Franca, el Puerto Libre y el turismo.
Sin embargo, la falta de mantenimiento en los últimos veinte años —particularmente en los túneles del Sistema del Turimiquire, tras la no renovación de los contratos con empresas japonesas— ha colapsado la infraestructura. Esto ha originado tuberías rotas, tomas ilegales sin permisología de Hidrocaribe y una grave crisis de suministro.
Como consecuencia, los ciclos de distribución por municipio sufren retrasos de hasta 90 días. ¿Cómo pueden los hogares más humildes cubrir sus necesidades básicas de higiene y alimentación bajo estas condiciones? A esto se suma el surgimiento de un servicio privado de camiones cisterna con tarifas inaccesibles para los ciudadanos, quienes ya enfrentan una inflación anual superior al 600 % y una constante devaluación monetaria.
Ante esta situación que atenta contra la salud y la calidad de vida del neoespartano, es imprescindible:
Atención del Estado: Que el Estado venezolano asuma su responsabilidad y resuelva la inacción de sus funcionarios.
Tarifas justas: Dialogar con los propietarios de camiones cisterna para acordar precios que no golpeen el presupuesto familiar ni perjudiquen el mantenimiento de sus vehículos.
Distribución equitativa: Hacer más racional y justo el cronograma de bombeo por tuberías hacia los municipios, eliminando las preferencias impulsadas por variables
políticas.
Nuestro pueblo merece respeto y consideración.
Prof. Morel Rodriguez Avila


