Cuando la fanaticada de los Guaiqueríes de Margarita celebraba su pase a la gran final contra Marinos de Oriente le dije a varios amigos entre ellos a los hermanos Fermín que no se emocionaran mucho porque no tenían muchas posibilidades de salir de triunfadores ante el equipo de los del Neverí.
La fanaticada quiso revivir la emoción del pasado y llenaron las graderías del gimnasio “Ciudad de La Asunción” hasta las banderas. No cabía un alma en la choza asuntina porque los seguidores del equipo juraban que iban a volver trizas las redes marineras. Tanto fue así que Ramón Fermín se puso una bandana y se llevó hasta el cepillo de María para barrer a los muchachos de Néstor Salazar.
La foto del fanático número 1 recorrió el país con cepillo en mano y se avizoraba una felpa para la tropa de Anzoátegui según los pronósticos de los sabios del basquetbol margariteño. Paliza segura gritaban a todo pulmón porque aseguraban que iniciando la final en Margarita no había para nadie más sino para la tropa de Fernando Duró.
Empezó la final y en el primer juego la tribu cayó 71-70 en un juego ganado de todas todas, pero los cambios realizados por Duró no dieron los resultados esperados. Los sistemas no funcionaron ni los ofensivos, ni los defensivos. Se trajeron al supuesto mejor jugador de la SPB e3n el gaitero NahziahCarter que fue conceptuado como la bujía ofensiva del equipo furrero y debe ser que no le cayó bien al argentino Duró que jugó muy poco en la primera partida.
Ya empezaban los fanáticos a dudar de la capacidad estratégica del catalogado y supra valorado coach de la Selección Nacional, pues dejar en el banco a la ficha ofensiva más letal de la liga era nadar contra la corriente y retar las predicciones de la fanaticada que daba por hecho que con esa ficha Guaiqueríes de Margarita tenía grandes oportunidades.
En ese careo que terminó 71-70 se vio lo que venía para la tropa verde, pues las improvisaciones del DT Duró y los fallos de los jugadores tiraron por la borda un primer triunfo.
El segundo capítulo fue una copia al calco con el mismo escore como una fotocopia al caer 70-71 para dejar por sentado que la tribu no volvería con vida a la choza asuntina. Otro mar de jugadas alocadas con Solano y Urbina haciendo milagros con cestos desde la larga y la corta distancia y penetraciones milagrosas que terminaban en cestos.
Los asistentes a los dos primeros cotejos salieron cabizbajos del coso asuntino y la mayoría culpaba al coach Fernando Duro por haber perdido dos partidos pequeños que Amalio Romero el DT de Montañeros nunca hubiese perdido con el estratega Néstor Salazar.
Malos presagios fue haber perdido en casa dos cotejos por la mínima diferencia y el mismo score lo que anunciaba muerte segura para la tropa de Duró y Coello.
Se produjo el viaje a La Caldera del Diablo un territorio hostil desde siempre para los indígenas por la fuerza de una fanaticada que ha sido un clavo en la cruz para la tropa margariteña desde hace muchos años.
En el primer juego en la Caldera del Diablo se volvió a repetir un juego peleado de principio a fin que terminó 80-79 con un juego perdido en el último minuto cuando Guaiqueríes tuvo la posibilidad faltando 12 segundos y luego con 7 segundos, pero los sistemas ofensivos planteados por Duró no carburaron para dejar un olor a formol en la cancha marinera.
Volvieron las improvisaciones, las pérdidas de pelotas y una defensiva muy débil que la abría las compuertas al equipo del Neverí para cristalizar con puntos la jugadas planificadas por Néstor Salazar que supo rotar a los jugadores dando grandes oportunidades a los basquetbolistas criollos donde Gregory Vargas asumió el liderazgo y Tapipa Duarte y Néstor “La Bestia” Colmenares con otros muchachos como Capaldo pusieron el coraje como estandarte para llevarse otro partido por la mínima diferencia.
Eso dejó bien claro que el coach de Marinos superó en estrategia al creído ex DT de la Vino Tinto Nacional. Fueron tres juegos que cualquier otro coach hubiese ganado con jugadas más agresivas y utilizando tácticas de cortinas, bloqueos y quiebres rápidos. No tuvo liderazgo sobre sus jugadores el DT Duró y todos lo jugadores terminaban en una caimanera sin ver siquiera las instrucciones del derrotado coach argentino.
En el cuarto cotejo por fin y quizás por presión de la directiva el coach Duró incluyó como abridor y con más minutos en la cancha al Nhaziah Carter que desde el salto entre dos arrancó con cestos desde la larga y corta distancia para darle por primera vez diferencias de hasta 15 puntos a la tropa de la isla.
Por supuesto ese desgaste físico del americano la pasó factura para el juego 5 cuando ya no tenía energía para terminó moliendo el calor de la caldera del Diablo y no pudo dar resultados positivos en el tabloncillo.
Ese cuarto juego lo ganó Guaiqueríes 81-70, pero ya la suerte estaba echada porque no se conoce ningún equipo en la historia de la NBA y del basquetbol nacional que haya podido remontar una cuesta tan elevada.
Así pasó que en el juego número 5 vino Marinos dispuesto a vengar la derrota anterior y con su juego rápido con el Super Ratón como motor logró sacar ventaja hasta de 25 puntos con un juego rápido y lanzamientos mortíferos desde los 6.25 para perforar los guarales indígenas. No hubo sistema defensivo por ninguna parte y el cansancio del día anterior dejó sus huellas en el equipo margariteño que terminó perdiendo 82-65 con una paliza que dejó al descubierto la escasa categoría de un equipo que no representó el coraje y la gallardía de la tropa Catalina.
El nombre de Guaiqueríes quedó nuevamente naufragando en aguas del Neverí y otra vez se quedó la fanaticada soñando con un campeonato que le es esquivo en la SPB porque si no se arma un equipo con el coraje y la pasión por delante no podrán conquistar un campeonato más nunca en su existencia como divisa del baloncesto.
Otra vez la fanaticada terminó decepcionada y jurando no volver a perder su tiempo con un equipo que no ha entendido lo que significa ponerse el uniforme de la gloriosa tropa Catalina.
Así son las cosas en un equipo margariteño politizado que desde la expropiación de Conferrys el 26 de septiembre de 2011 empezó a padecer la gran tragedia de tener a improvisados dirigiendo un equipo con tanta historia.
Encíclica/ManuelAvila


