La crisis nacional, agravada por los terremotos recientes, exige una respuesta urgente ante el deterioro del agua y la electricidad en Margarita y Coche. Aunque reconocemos los esfuerzos realizados, la actual precariedad de los servicios, sumada a la limitada conectividad aérea tras los daños en Maiquetía, amenaza gravemente nuestra actividad económica y el flujo turístico de la región.
Sorprende la carencia de un Plan de Contingencia regional ante un escenario que exige previsión y disciplina. La gestión pública seria no admite «folklorismos»; el agua debe distribuirse sin discriminación y el servicio eléctrico requiere vigilancia técnica constante para evitar pérdidas económicas y daños sociales.
Nueva Esparta necesita planificación real. Es urgente implementar un plan de emergencia que incluya: monitoreo permanente de fallas, distribución equitativa de recursos, refuerzo de plantas críticas y acuerdos institucionales que blinden nuestra economía insular. Solo con responsabilidad y visión de futuro protegeremos nuestra vocación turística y el bienestar de nuestras familias.
Prof.MorelRodríguezA.


