La economía de Nueva Esparta se sostiene sobre cuatro pilares: Puerto Libre, turismo, pequeña industria y pesca. Hoy, nuestra flota pesquera de altura enfrenta una paralización alarmante: de 750 embarcaciones, apenas operan 300.
Esta crisis se resume en cinco detonantes que el Estado se ha negado a resolver:
- La crisis del combustible: El racionamiento y la falta de gasolina o gasoil estrangulan la planificación y paralizan los motores
- Ausencia de financiamiento: Iniciar una campaña requiere unos $150 mil. Sin créditos de la banca pública, el dueño asume en solitario este gigantesco riesgo.
- Desprotección en altamar: La carencia de acuerdos internacionales expone a nuestros marinos a detenciones y acosos ante la inacción del gobierno.
- Burocracia asfixiante: Excesivos trámites de INSOPESCA, altos impuestos y precios bajos que no cubren ni los costos operativos mínimos.
- Cierre de mercados exteriores: La incapacidad diplomática impide cumplir con normativas internacionales, cerrando el acceso directo a los compradores más rentables.
Sin mercados, protección, créditos ni combustible, la supervivencia del sector es inviable. Nueva Esparta exige acciones inmediatas y no más indiferencia para rescatar el principal sustento de nuestra gente de mar.
ProfesorMorelRodríguezAvila


