“La escalera de caracol del Museo Francisco Narváez de Porlamar es uno de los elementos arquitectónicos y visuales más icónicos del edificio diseñado por el arquitecto José Francisco Fontourvel e inaugurado en 1979 en Margarita”. Esta obra fue solicitada por Virgilio Avila Vivas como un sueño para la Ciudad Marinera.
La obra cristalizó y se convirtió en una referencia del mundo museístico mundial para enrolarse en la lista de los grandes museos del planeta con una escalera de caracol de esa magnitud que se convirtió en una referencia del arte mundialista.
Su simbología estaba asociada como “un medio de circulación vertical entre los niveles de exhibición, la escalara actúa como una escultura funcional que organiza que organiza el recorrido de los visitantes dentro del museo”. Nunca fue una simple escalera para subir y bajar, sino que trasmití un mensaje simbólico semiótico de mayor profundidad porque su diseño helicoidal, de líneas fluidas y formas envolventes, rinde homenaje al propio Narváez y sus obras que se caracterizaron por la síntesis volumétrica, la fuerza orgánica y el movimiento de la materia que son elementos claves en la creación del escultor insular. Por otra parte, esa escalera de caracol aprovecha la presencia de la luz natural para jugar con las sombras en un contraste de colores que le da calidad visual a esa obra de la arquitectura y la convierten en un ícono museístico mundial sembrado en Porlamar.
Estar en el nivel arquitectónico de los grandes museos del mundo ya fue un logro para la obra del arquitecto Fontourvel que tuvo la necesidad de documentarse en una materia tan compleja y culturalmente profunda para incorporar esa obra a los grandes íconos del patrimonio artístico mundial. Entre ellas el Museo del Vaticano, (Escalera Momo/Bramante Moderna), fue diseñada por Giuseppe Momo en 1932, El Museo Salomón R, NY Estado Unidos, creado por Frank Lloyd Wrigh en 1959, Museo de Polo Galego (Santo Domingo de Bonaval), Santiago de Compostela, España, obra del arquitecto Domingo de Andrade en el siglo XVII. Museo de Louvré (Pirámide de Entrada), París, Francia, Quuen’s House (National Maritime Museum), Greenwich-Reino Unido, Art Gallery de Ortario (AGO), Toronto, Canadá.
En esa lista de museos de la élite artística mundial está alineada la Escalera de Caracol del Museo “Francisco Narváez” de Porlamar la obra magnífica del arquitecto margariteño José Francisco Fontourvel que puso toda su alma en esta creación de orden mundial por lo que forma parte de los consagrados arquitectos venezolanos que tuvo una descollante obra museística en Venezuela en la segunda mitad del siglo XX. No se le han reconocido a este arquitecto venezolano su influencia en la integración del modernismo tropical y el uso expresivo del concreto armado y su adaptación al entorno climático y cultural de las regiones. Por eso mis honores y respetos a la familia de ese gran profesional de la arquitectura que tanto dio por el desarrollo de Nueva Esparta.
Por eso el único experto y conocedor del mundo museístico en Margarita el escultor, pintor y ex director del Museo “Francisco Narváez que ha sido el quijote de la cultura margariteña cuando luchó por los cuadros de artistas nacionales que lo militares llevaban al basurero del Piache.
Ante la destrucción de la Escalera de Caracol del Museo Narváez sentenció “La escalera está totalmente destrozada, la nueva construcción de escaleras de pedestal, ósea las rampas las destruyen y le integran pedestal para que las oligarcas puedan pisar más seguro. Mientras el arquitecto Fontourvel tuvo que viajar para copiar las rampas del Museum Guggenheim para facilitar los montajes de grandes exposiciones los usurpadores la tumbaron”.
La violación y ultraje de un patrimonio artístico y cultural realizado por legos en la materia e ignorantes sin causa tropezaron como bestias andantes contra la historia cultural de Nueva Esparta solo por el afán de trascender en vehículos publicitarios sin rumbo que apoyaron por desconocimiento la destrucción de esta emblemática obra arquitectónica y artística de grandes dimensiones los ilusos faranduleros del arte llegaron con carro de mentiras a cerrar la entrada de los artista urbanos de Porlamar y de Nueva Esparta entera.
No importó la violación de toda la legalidad de las leyes venezolanas para formar clubes de la nada con más de 45 directivos y el apoyo de la bestia de la ignorancia que gobernaba el municipio para la época y que siguió los pasos de quien desde la Gobernación le entregó en bandeja de plata el Museo Narváez a la élite que desmadró lo que quedaba de museo.
Dicen los más elevados personajes que acompañan a la élite gerencial que fue un error vulnerar los derechos patrimoniales y tocar con pinzas la reliquia en que se convirtió con el paso de los años en una de las obras arquitectónicas más importantes del Oriente del país y de toda Venezuela.
Nadie dijo nada y el silencio entre los custodios de lo cultural y lo histórico fue la marca de fábrica y la debacle de un Museo Narváez que se fue a pique desde el gobierno de Carlos Mata Figueroa y que terminó de desmoronarse en el gobierno de Alfredo Díaz que terminó entregándolo por intermedio de una funcionaria de su gobierno a la élite regional que soñaba con gerenciar una instalación de ese tipo.
Se escucharon muy pocas voces cuando esa locura comenzó a gestarse y pocos se pronunciaron ante la rebatiña museística, pues el miedo le congeló la sangre y la respiración se le trancó a los paladines de la defensa regional en ese entonces. Ni la voz de su creador intelectual Virgilio Avila Vivas se escuchó y ni un suspiro lanzó para evitar que golpearan a su hijo cultural. La sociedad de Porlamar y los gendarmes de la cultura agacharon la oreja ante el avance de los abejorros de la cultura. Silencio total por el maltrato a la obra y por el cierre del museo al arte urbano. Eso ocurrió y nadie se atrevió a pegar un grito ni para espantar a los duendes del Biriguti.
Así empezó la rehabilitación de la edificación y fue la escalera de Caracol uno de los elementos patrimoniales que recibió los embates de la ignorancia en la ingeniería porque todo pico y pala no tiene calificación para hacer una modificación para los que no tenían los niveles arquitectónicos para asumir tal responsabilidad. Por eso la voz del experto en museística escultor Arturo Millán explotó con este comentario relativo a la Escalera de Caracol que cuatro atrevidos de la ignorancia a mandarriazo limpio volaron el patrimonio cultural más importante de la Margarita museística, pues co0mo dijo Raimundo Verde Rojas, en su discurso del 444 año del Día de Porlamar :
“En una sociedad donde la medida del dinero da el alcance de la figuración social y de la representación colectiva, estamos en presencia de una situación que presagia tormentas y que niega toda estabilidad.
La integridad moral de los seres humanos no se puede medir por la cuantía del respaldo económico que cada hombre tenga, sino por la solidez y pureza de sus virtudes, de su sabiduría, de su conducta. Es necesario enseñar al margariteño que atesorar bienes de fortuna, que hacer dinero, que enriquecerse como fin y propósito, no es llegar a la meta, ni cumplir obra grande, y es negarse a sí mismo”.
Encíclica/ManuelAvila


