Las implicaciones que tiene el crecimiento de una región deben concebirse siempre como oportunidad y nunca como amenaza, para que en efecto los resultados tengan mayor impacto positivo, amplitud, y representen verdadero progreso para todos.
El planteamiento lo hace el Grupo Guayacán en su trabajo de análisis del entorno, y en referencia a las reacciones que se han venido dando en la región, frente a proyectos que surgen en respuesta a las necesidades de servicio, en lugares ya emblemáticos para el disfrute turístico y de la población en general.
Jesús Irausquin, presidente del grupo Guayacan, afirmó que como organización multidisciplinaria buscan siempre la visión más amplia de las situaciones, y en el caso de la materia ambiental, reconocen que es un tema de alta especialización, sin embargo, es también preciso llevarlo a niveles de adaptación y a la dinámica que va tomando, en este caso, Nueva Esparta y su expansión turística.
“Las fuerzas vivas de la región coinciden y se apoyan en estrategias y acciones que permitan aumentar la captación de turistas, porque además de su impacto en la economía tiene un peso social determinante, entonces lo más lógico que suceda es que las nuevas inversiones, en efecto, cumplan con lo reglamentado, que tengan el debido seguimiento de las instituciones y autoridades, que garanticen las promesas de beneficio y que representen un valor, siendo así, no es justo que se empañe la imagen y los objetivos porque a la postre se pierden las ganas y la decisión de atender necesidades”, aseveró.
De acuerdo a Irausquin, es importante que las autoridades regionales, municipales y ministeriales expongan de manera permanente las acciones de vigilancia y seguimiento a las zonas de potencial crecimiento, así como los usos permitidos, la capacidad de crecimiento y demás variables, a los fines de generar la confianza necesaria y evitar que por desconocimiento se hagan conjeturas que afecten las posibilidades de mejoras.
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