La presencia de los bichos en la política nunca va a terminar. Aparecen y desparecen en la bruma politiquera y tienen rato lanzando bombas y poniendo minas para aparecer como los salvadores de la patria.
Los vio cuando empezó la era Chávez lanzando dardos y soñando con una patria revolucionaria. Hablaban a cada rato de la revolución y le echaban vivas a Chávez en sus redes sociales, en sus programas de radio e inclusive en la televisión. Para los bichos Chávez era un Dios al eu había que edificarle santuarios en cada casa y elevarlo a la figura de Libertador y santo de la iglesia.
Eso que ayer se le secó la garganta gritando improperios contra el imperialismo norteamericano y que mascaban clavos a favor de la revolución llegaron a comer vidrios y candela para que los chavistas lo reconocieran como los grandes adalides de la democracia. Pero lo cierto del caso es que esos comen candela no volteaban para darse cuenta que estábamos en travesía directo a consolidar una dictadura que desde sus inicios se saltó a la torera la Constitución con una Constituyente que solo fue una forma cosmética de estafar al pueblo.
Eso pasó en este país done la tiranía comenzó hace buen rato desde que Norberto Ceresole “La bomba Argentina” le vendió a Chávez aquella consigna “Caudillo, ejército, pueblo” para sembrar una de las dictaduras más cruentas del planeta. Eso lo sabían los gritones de ahora que acusan a todo el mundo de corruptos y suenan los capachos `para no dejar a nadie acercarse el templo de la líder del país.
Esos son los nuevos guardianes del templo que pretenden a carajazo limpio romper los cercos de la Unidad Nacional que propone MCM como la única ecuación para salir del régimen mediante una votación transparente y limpia. No es con estos cancerberos del templo como hará María Corina la Unidad Nacional sino sumando voluntades que incluyen militante de partidos que ayer fueron chavistas o Maduristas, independientes pro chavistas y hasta funcionarios del gobierno rojo que ahora reconocen que esos bichos se robaron la soberanía nacional.
La Unidad Nacional no la construirán los bichos cancerberos de la política que acusan a todo el mundo y no se ven en el espejo para ver su pasado revolucionario que los ahoga y convierte en culpables del desastre nacional. Aquí solo hay que sumar y si los chavistas originarios quieren votar a favor de la reconstrucción del modelo democrático no podemos cerrarle las puertas en sus narices solo porque ayer estuvieron en las filas chavistas.
Ayer cuando el chavismo era fuerte manejé la teoría de convencer rojos para ganar elecciones y aunque a muchos no le gustaba la idea compleja era esa la ruta para desmontar el aparataje revolucionario.
Por eso cuando empezó la transición democrática los cancerberos del templo deben entender que nada hacen con esa política de denuncias pasada de moda que afecta la unidad nacional que es la gran jugada para derrotar al chavismo con sus propias armas.
No estoy diciendo que se perdone a Elías Jaua, Rati, Bernabé, Claudio Fermín y a tantos bicharracos que le hicieron tanto daño al país, pero mucha militancia y líderes de otros partidos tienen el derecho de rectificar y ponerse en las trincheras del frente para poner fin a una tiranía que no es fácil sacarla de raíz.
La líder nacional necesita la unificación de la Unidad total para asegurar que se enterrará para siempre una tiranía que destruyó a Venezuela y lejos de espantar a los que puedan sumar voluntades, no es posible andar lanzando cohetes y tumba ranchos para que se haga imposible construir la Unidad Nacional. Lo peor es que no estamos viendo por el retrovisor la historia de cada uno de los personajes que ahora actúan de verdugos sin tener conciencia de lo que se juega el país en unos comicios en el 2027.
Vi a los bichos con sus lanzacohetes incendiando el país y ahora cuando los veo de nuevo en el mismo papel solo me persigno y veo su miopía encapsulada en el odio que forma parte de un legado chavista que le dejó en la sangre el odio y la venganza como estandartes de luchas.
Aquí se trata de reconstruir una nación vuelta polvo en un modelo experimental que solo dejó destrucción por todas partes y que requiere del esfuerzo de todos para rehabilitar una institucionalidad que le devuelva la democracia a los venezolanos.
Así que los espanta pájaros que guarden sus lanzacohetes para evitar que los que quieran caminar al lado de la líder del movimiento nacional tengan miedo y sigan pegados a un régimen que arruinó el futuro del país.
En estos tiempos estamos jugándonos a Rosalinda y los bicharracos no pueden continuar espantando a las hormigas que juntas harán la cadena para juntos llegar a la meta de volver a la democracia y elegir a la mujer que está unificando a Venezuela en un tiempo cuando murieron los liderazgos.
Encíclica/ManuelAvila


