El inicio del mes de septiembre ratificó su carácter sagrado para la población del estado Nueva Esparta y de todo el oriente del país, con la bajada de su camarín la imagen de la Virgen del Valle.

Entre oraciones, cantos tradicionales y ofrendas florales, la feligresía se congregó en la explanada de la Basílica Menor de Nuestra Señora del Valle para presenciar el tradicional descenso de la sagrada imagen de su camarín, un acto litúrgico que marca el reencuentro de la santa patrona con sus fieles. Los devotos presentes manifestaron una profunda alegría y alivio espiritual al contemplar de cerca la figura mariana.
La solemnidad de este año estuvo profundamente marcada por el contexto social del país. Durante la homilía, el obispo de la Diócesis de Margarita, Monseñor Fernando Castro Aguayo, enfatizó que las festividades se desarrollarán bajo un régimen de estricta austeridad.

El prelado explicó que la medida responde al duelo institucional y civil que embarga a Venezuela ante las recientes tragedias generadas por eventos naturales en diversas regiones del territorio nacional.
Asimismo, Monseñor Castro Aguayo abordó el panorama de convulsión social que se registra a nivel nacional y global, señalando de forma categórica que para superar las dificultades actuales se requiere un proceso de transformación ética e interna en cada ciudadano.
El componente más emotivo de la jornada se centró en el atuendo litúrgico que lució la imagen. En esta oportunidad, la confección del vestido sagrado recayó en una familia nativa de la población de El Guamache, en el municipio Tubores.
Los realizadores explicaron que la elaboración del traje constituye una ofrenda de agradecimiento por un milagro de salud concedido por la Virgen del Valle, tras la recuperación médica definitiva de sus hijas frente a un diagnóstico adverso de leucemia.
El evento cierra su primera fase litúrgica abriendo los ciclos de visitas comunitarias bajo un despliegue coordinado de resguardo civil.
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