El escrutinio de la segunda vuelta electoral en Perú, refleja una lucha voto a voto entre la candidata conservadora Keiko Fujimori y el progresista Roberto Sánchez, con una diferencia inferior al medio punto porcentual cuando se ha procesado más del 92% de las actas.
Según los datos preliminares de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (Onpe), Fujimori alcanza el 50,164% de los votos válidos, mientras que Sánchez se sitúa en el 49,83%. Una brecha mínima que mantiene la incertidumbre total y que recuerda el desenlace de los comicios de 2021, cuando Pedro Castillo se impuso por apenas una décima.
Las autoridades electorales han pedido calma. El titular del Jurado Nacional de Elecciones (JNE), Roberto Burneo, advirtió que el resultado definitivo podría demorarse hasta 30 días, tal como ocurrió en la primera vuelta del 12 de abril. «Serenidad y responsabilidad democrática», instó a la ciudadanía y a las fuerzas políticas.
Mientras tanto, ambos candidatos han salido a dar señales de tranquilidad. Fujimori, en su cuarto intento por llegar al poder, pidió paciencia a sus simpatizantes desde un hotel en Lima, insistiendo en que aún no hay un ganador.
Sánchez, por su parte, se asomó a un balcón frente a la plaza San Martín para agradecer el respaldo de los sectores indígenas, campesinos y vulnerables, a quienes prometió devolver el gobierno.
El ambiente político sigue tensionado. Fujimori, hija del encarcelado exdictador Alberto Fujimori, se presenta como la opción del orden frente a la creciente inseguridad ciudadana. Sánchez, en cambio, busca representar a los pobres de los Andes y la Amazonía, aunque carga con el estigma de haber sido ministro del encarcelado expresidente Pedro Castillo, cuyo breve mandato estuvo marcado por la inestabilidad y más de 70 cambios ministeriales.
Se conoció que más del 70% del electorado no votó por ninguno de los dos en primera vuelta.
La analista política local advierte que, gane quien gane, el próximo mandatario enfrentará un Congreso fragmentado sin mayoría propia, lo que limitará severamente cualquier reforma. La agencia Fitch Ratings ya anticipó problemas de gobernabilidad para el próximo gobierno, independientemente del ganador.
Notiespartano.com/Sumarium


