La Plaza “José Gregorio Hernández” de Achípano, Municipio Mariño viene a ser el rescate de una propuesta anclada en el tiempo que tuvo el alcalde de Mariño el impulso para ponerla a funcionar con la ayuda de la empresa privada.
Tiene su valor haber rescatada una de tantas propuestas archivadas en Porlamar y que los alcaldes le pasaban por encima perdiendo el tiempo en saraos, matrimonios, fiestas carnestolendas y elección de reinas.
Con una escultura diseñada por el artista asuntino Cruz Prieto y acompañado de otros dos artistas Gustavo Silva y Anderson Brito que es la escultura de 8 metros que adorna estos espacios humanizados de la entrada del populoso barrio porlamarense.
Con una parada inteligente que dará servicios de wi-fi a los habitantes de Porlamar que circulen por ese espacio y un modulo policial que garantiza seguridad las 24 horas del día a los pobladores es un avance importante con la rehabilitación vial y la belleza que le da desde lo escultórico, ambiental y religioso a una Ciudad atrapada hace años en la burocracia y la desidia gubernamental.
Mérito tiene la actuación del alcalde de Mariño que sepulta bien hondo a quien gobernó Porlamar en los últimos cuatro años y que resultó el gran fiasco de los nuevos tiempos en la Ciudad Marinera.
Una lección que deja huellas en la estocada al director de Obras de Mariño que no tuvo la visión de orientar al torpe burgomaestre que tuvo una gran oportunidad de sacar a Porlamar de la nada gubernamental y enfocar su gestión en lo que prometió en la campaña “La Ciudad Mural” que se quedó atrapada en la idea esnobista del “mural de la Alegría” que hizo el arquitecto Liscano con un grupo de colaboradores en la Avenida 4 de Mayo y que continuó en el piano blanco y negro en el cruce de Conferry que formó parte de la oferta electoral del candidato a burgomaestre de la Ciudad Marinera en las elecciones del 2021.
Los sueños de las tapitas de la 4 de Mayo se quedó en el abandono junto al Paseo del Mar una obra de la triada Eligio Hernández y Alfredo Díaz y que dejaron la obra casi lista para que el exalcalde pusiera la guinda a una obra que después de construida en su totalidad quedó como un elefante de concreto que entró en desuso más temprano que tarde y que ya nadie voltea su mirada a lo que fue un proyecto destinado a poner a la Ciudad de frente al mar.
La reactivación de la Avenida Santiago Mariño otra propuesta del ex alcalde de Mariño tampoco carburó y no pudo poner ni una venta de empanadas y se quedó en solo en limpieza, poda de árboles y pintura de brocales.
Eso dio pie a que el nuevo Alcalde retomara el proyecto de poblar de comercios la icónica Avenida “Santiago Mariño” que abrió unos cuatro negocios para acompañar a Don Lolo en la sequía comercial de los espacios más importantes de Margarita en el tiempo del Puerto Libre.
Ser alcalde no es una tarea fácil y si se trata de gobernar un municipio como Mariño que está atrapado en la pobreza hace buen rato por la cantidad de barriadas que rodean a la Ciudad y que si a eso le sumamos que la insuficiencia ciudadana no ha sido trabajada por los nuevos burgomaestres es una ecuación perfectamente digerible para los que analizamos la política en estos tiempos.
Si damos un salto atrás en el tiempo nos encontramos que cada alcalde hizo algo por la Ciudad Marinera porque en los gobiernos de Pedro José, Eligio y Alfredo Díaz muchas cosas se hicieron para mantener la tranquilidad de los nariñenses.
Por lo menos en la atención a los ciudadanos en el plano económico se le daba prioridad a los pobres que acudían a la sede municipal en busca de solución a sus problemas económicos y de salud.
En el último gobierno hasta las sillas donde se sentaban los ciudadanos para pedir audiencia y ayudas económicas fueron levantadas para no verle la cara a los ciudadanos.
Ese alcalde fue el único que no entró por la escalera de caracol de la Alcaldía y eso define la personalidad de quien no le importó el elector porlamarense.
Amén de la muerte inmediata del Proyecto “Años Dorados” que fue una especie de saludo a la bandera y que hasta los juegos de dominó y de ludo que servían de distracción a los señores de la tercera edad de Porlamar desapareció de un día para otro para dejar a los viejitos de Porlamar viendo para el cielo ante el recorte abrupto de la propuesta social que se quedó en simple sueño.
Volviendo a la Plaza “José Gregorio Hernández” resultó la gran lección para indicar que no hace falta tener herencia y legado millonario para ejercer el poder, pues solo hace falta voluntad y ganas de trascender para tener éxito en cualquier gestión de gobierno.
Un lección al ex Alcalde quedó grabada en Achípano una populosa población que en el gobierno anterior no recibió ni un solo cariño del alcalde invisible a quien le quedó muy grande la gobernanza del populoso municipio que se quedó esperando las casitas prometidas, la Ciudad Mural, el sueño de los Años Dorados, las bibliotecas que nunca se hicieron, el ordenamiento urbanístico de la Ciudad, la rehabilitación del patrimonio histórico municipal, los centros de computación para los más pobres y miles de propuestas que engrosaron el Libro Grande de Pepeto que todavía está en la mente de los ciudadanos de la Ciudad Marinera.
Ahí queda la obra de la Plaza “José Gragorio Hernández” que es una lección en lo religioso, lo ambiental, los escultórico, la seguridad y la vialidad para mostrar que cuando se quiere se puede y una prueba que cuando se va a gobernar no se necesita de cúpulas cerradas y gobierno elitescos cuando lo más importante es valorar al ciudadano y darle respuestas contundentes a una población que en tiempos de crisis requiere de sueños y esperanzas, pues entonces me sorprendo de la contradicciones que algunos muestran entre el decir y el hacer lo que lleva a muchos a pasar desapercibidos sin dejar una sola huella de su paso por el poder.
Encíclica/ManuelAvila


