El pasado 24 de junio marcaron un doloroso punto de inflexión en nuestra historia. La tragedia que golpeó al centro del país no fue un castigo divino, sino el lamentable resultado de años de improvisación, decisiones erradas y un profundo desprecio por las normas de la ingeniería.

Hoy enfrentamos costos de reconstrucción que superan ampliamente la capacidad financiera actual del Estado. Salir de esto requiere una estrategia seria: reestructuración con organismos multilaterales, transparencia absoluta y gestión urgente de ayuda internacional.
Pero sobre todo, requiere hacer las cosas bien. Por eso es vital respaldar la labor que ya se dispone a realizar el Colegio de Ingenieros, quienes de forma técnica y profesional están organizando inspecciones en nuestras edificaciones para evaluar daños estructurales, descartar riesgos ante las réplicas y devolverle la seguridad a nuestra gente. La reconstrucción del país debe basarse en la zonificación y la ingeniería real, no en la improvisación.
En medio del dolor y del derrumbe institucional, quiero resaltar la luz de nuestro pueblo. Frente a la negligencia, fueron los venezolanos quienes actuaron con una solidaridad ejemplar. Ustedes no esperaron órdenes para salvar vidas y tenderle la mano al vecino. Esa disciplina y coraje nos demuestran dónde está la verdadera fortaleza de Venezuela.
Profesor Morel Rodríguez Avila


