El gran reto de nuestro país es la inclusión de liderazgos capaces de abordar y resolver, mediante la planificación y la administración eficiente de los recursos disponibles, los déficits sociales y económicos que golpean la vida del venezolano. De lo contrario, se atenta de forma permanente contra la institucionalidad y el pacto social adquirido con un pueblo que, en medio de las dificultades, mantiene intacto su derecho a una mejor calidad de vida.
Recientemente, la ciudadana gobernadora de nuestro estado anunció que resolverá el grave problema del agua en Nueva Esparta mediante la instalación de plantas desalinizadoras por ósmosis inversa en cada municipio, sin tener una idea clara de los subprocesos técnicos y operativos que involucra dicho proyecto.
Con este anuncio, la primera autoridad del estado recurre nuevamente a la manipulación de las necesidades ciudadanas a través de ofertas fáciles y promesas infundadas que distan de la realidad. Cabe preguntarse: ¿hasta cuándo aguantarán los margariteños y cochenses semejante actitud contraria a sus esperanzas?
La primera autoridad civil de Nueva Esparta parece desconocer cuatro realidades fundamentales:
- Primero: La magnitud del colapso en las aducciones y estructuras del sistema Turimiquire, derivado de la falta de inversión del gobierno nacional.
- Segundo: La existencia de dos plantas desalinizadoras ya instaladas en la isla de Coche y en la península de Macanao, las cuales permanecen inoperativas por la falta de mantenimiento correctivo bajo la responsabilidad de Hidrocaribe.
- Tercero: El alto consumo de energía eléctrica que demandan estas infraestructuras en una región que ya padece un severo déficit energético.
- Cuarto: La ausencia de personal con el adiestramiento técnico requerido para garantizar la operatividad y preservación de dichos equipos.
La institucionalidad se desmorona cuando se acude a la demagogia y a la mentira como herramientas de gestión pública.
Prof/MorelRodríguezÁvila


