Durante su participación este miércoles 15 de julio en la audiencia de la Comisión de Derechos Humanos Tom Lantos del Congreso de los Estados Unidos, Beatriz Borges, directora del Centro de Justicia y Paz (Cepaz), afirmó que Venezuela se encuentra ante una «oportunidad sin precedentes» para avanzar hacia un futuro democrático, pero advirtió que la transición debe tener como pilares la protección de los ciudadanos, la justicia y la reconstrucción de las instituciones democráticas.
«Para que esa transición tenga éxito, debe proteger a la sociedad civil, colocar a las víctimas en el centro, medir el progreso mediante indicadores concretos y garantizar la participación significativa de las mujeres«, expuso.
Frente a los legisladores estadounidenses, la defensora de derechos humanos destacó que los recientes terremotos no crearon la crisis venezolana, sino que «la dejaron al descubierto».
Enfatizó que pese a las restricciones y la persecución, los liderazgos comunitarios y las organizaciones no gubernamentales constituyen el tejido fundamental para sostener al país. «Hoy, la sociedad civil venezolana representa uno de los mayores activos democráticos del país: una infraestructura cívica y social única, construida sobre la confianza, el conocimiento del territorio, la coordinación y la presencia permanente en las comunidades«, enfatizó la directora de Cepaz.
Borges insistió en que proteger este espacio es indispensable para que exista un verdadero estado de derecho.
Advirtió que la infraestructura cívica y social de Venezuela enfrenta hoy un riesgo serio. «Las organizaciones independientes operan con recursos extremadamente limitados mientras enfrentan criminalización, intimidación, restricciones al acceso a la información, un entorno cada vez más hostil para los medios independientes y marcos legales que vulneran el derecho a la libertad de asociación, protegido por el derecho internacional«.
De acuerdo con su exposición, la justicia en el contexto venezolano no debe limitarse a la rendición de cuentas por los abusos del pasado, sino que debe servir como la base para «construir el futuro«, un proceso que requiere verdad, reparación integral y garantías claras de que las violaciones de derechos humanos no se repetirán.
Notiespartano.com/ElImpulso


