La Arquidiócesis de Caracas presentó este miércoles en rueda de prensa el balance oficial de las acciones ejecutadas tras el doble sismo registrado recientemente en el país.
El informe, encabezado por el arzobispo de Caracas, monseñor Raúl Biord, detalló el abordaje institucional centrado en tres ejes: acompañamiento pastoral, asistencia humanitaria y la evaluación técnica de la infraestructura eclesiástica afectada.
La Vicaría de Infraestructura, en conjunto con el Colegio de Ingenieros de Venezuela (CIV), presentó la evaluación preliminar realizada sobre 27 templos del área metropolitana de Caracas. El informe clasifica los daños bajo una estructura de tres niveles:
Verde (Habitable – 22%): 6 templos no registran daños estructurales y permanecen operativos bajo uso regular (San Benito Abad, Nuestra Señora del Rosario de Fátima en Las Minas de Baruta, Sagrada Familia de Nazaret en La Tahona, Basílica de San Pedro Apóstol, Santo Tomás Apóstol y La Trinidad).
Amarillo (Uso Restringido / Preventivo – 59%): 16 templos presentan fallas menores o desprendimientos ornamentales que requieren labores de mitigación y resane, aunque no impiden el uso religioso (entre ellos Altagracia, El Sagrario de Catedral, Basílica Santa Teresa, San José de Chacao y San Juan Bautista de Capuchinos).
Rojo (Acceso Restringido – 19%): 5 templos fueron cerrados de manera preventiva debido a compromisos estructurales graves o necesidad de estudios patológicos profundos.
Este grupo incluye a San José de Ñaraulí, Nuestra Señora de La Merced, San Juan María Vianney, Nuestra Señora de Lourdes y Santa Rosalía de Palermo en El Hatillo.
Para abordar la contingencia edilicia, la arquidiócesis estableció un plan de recuperación de cinco fases que abarca desde la señalización inmediata con un «Semáforo de Habitabilidad» y apuntalamiento, hasta estudios de ingeniería sismorresistente, reconstrucción con rescate patrimonial y mantenimiento preventivo a largo plazo.
Asimismo, se informó sobre reuniones sostenidas con el Instituto del Patrimonio Cultural (IPC), Fundapatrimonio y las alcaldías de Caracas, Chacao, Baruta y El Hatillo para coordinar la restauración de los bienes culturales.
En el ámbito social, la Comisión de Atención a la Emergencia —coordinada por el obispo auxiliar monseñor José Manuel León y el P. Nelson Molina— reportó la entrega de aproximadamente 490 toneladas de insumos, incluyendo alimentos, agua, medicamentos, artículos de aseo y equipos de protección.
La distribución se ha realizado mediante centros de acopio en Montalbán, Bello Campo, La Tahona y San José del Ávila, alcanzando a hospitales (como el Vargas, Domingo Luciani y Pérez Carreño), refugios, parques públicos y zonas del litoral central.
La operación ha contado con la participación de más de 500 voluntarios y el apoyo de diversas diócesis del país.
La recepción de donaciones se mantendrá de manera indefinida en los centros acopiadores.
Por su parte, la atención pastoral desplegó sacerdotes y seminaristas en zonas vulnerables de Caracas y Vargas para apoyo psicológico, espiritual y servicio de exequias, adaptando la liturgia a espacios abiertos y calles adyacentes a los templos afectados ante el riesgo de réplicas.
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