El politólogo Nicmer Evans dio a conocer, a través de su cuenta en la red social X, un resumen de una serie de documentos desclasificados por la administración estadounidense de Donald Trump, que la Agencia Central de Inteligencia (CIA) detallan el seguimiento e investigación que Washington realizó sobre las capacidades y el interés del gobierno venezolano, bajo las gestiones de Hugo Chávez y Nicolás Maduro, para manipular el sistema de votación electrónica en el país.
De acuerdo con la información, los informes de inteligencia estadounidenses documentan una constante preocupación en torno a la tecnología provista por la empresa Smartmatic. Debido a las intenciones de Venezuela de influir en la política extranjera, en 2007 Estados Unidos obligó a Smartmatic a desinvertir sus operaciones en territorio norteamericano por considerarla una «amenaza a la seguridad nacional«.
La investigación pone especial énfasis en dos eventos electorales. En las elecciones presidenciales de 2012, reportes indicaron que los servicios de inteligencia del Estado venezolano, la DGCIM y el SEBIN, habrían trabajado de manera conjunta con el Consejo Nacional Electoral (CNE) y Smartmatic para alterar las máquinas de votación en zonas tradicionalmente chavistas. Según las fuentes de los documentos, esta operación buscaba asegurar 1,5 millones de votos. Sobre las elecciones de 2020, los informes señalan el presunto desarrollo de un sofisticado sistema de máquinas virtuales diseñado para sustituir los datos reales por votos manipulados sin ser detectados.
Capacidades técnicas
Se reportó que las máquinas de votación contaban con componentes de inteligencia artificial capaces de alterar conteos, evadir las auditorías del sistema y emitir recibos sin registrar los votos. Aunque la CIA consideró estas capacidades técnicamente viables, no confirmó su implementación real.
Adicionalmente, un análisis alternativo de la CIA de 2013 reconoció que un fraude masivo en 2012 era «plausible» y habría pasado desapercibido debido al control centralizado del CNE y al acceso constante de la inteligencia militar a los sistemas. No obstante, señalan los documentos, la postura de referencia de la CIA mantuvo que no hubo fraude masivo en 2012, argumentando que los resultados coincidían con las encuestas previas, no había patrones irregulares y la oposición había concedido la derrota.
Notiespartano.com/ElImpulso


