El panorama político venezolano es complejo. Todo apunta hacia el único objetivo de los venezolanos de consolidar la democracia para hacer elecciones libres y volver a la normalidad de elegir con el voto del pueblo como argumento para poner al frente del país autoridades legítimas.
Durante 28 años el régimen hizo lo que le dio la gana en un país controlado desde el momento que Chávez en el 98 se montó en el poder.
A partir de ese instante comenzó el desmontaje del aparato democrático. Todo se hizo paso a paso con un proceso constitucional organizado que contó con el apoyo y la asesoría cubana que puso en escena estrategias políticas y electorales que convirtieran al pueblo en súbdito del régimen.
Todas esas estrategias quirúrgicas se hicieron con el hambre como anzuelo con el objetivo de arrodillar a la gente ante el régimen. De esa forma empezaron a introducir las misiones con el objetivo engañoso de sacar de la ignorancia a un pueblo perdido en el tiempo.
Por eso ofrecieron becas a quienes se inscribieran en las misiones y eso llevó a muchos legionarios a ir con televisores a las comunidades con el único objetivo de ideologizar a los venezolanos hasta hacerlos entender que la revolución bolivariana era el camino hacia el progreso.
Al principio se abrieron mercados populares en las avenidas de Caracas y de todo el país con los militares vendiendo pollos, huevos y verduras lo que a su vez hizo salir a los uniformados de los cuarteles y participar en política con consignas alusivas al régimen y a su líder.
Mientras todo esto ocurría los discursos encendidos de Chávez iban dirigidos a sembrar revolución en todos los rincones del país con consignas revolucionarias mal copiadas del comunismo mundial para someter ideológicamente a quienes pensábamos distinto.
De esa forma integraron al juego político a los intelectuales del país llámese escritores, historiadores, poetas, culturólogos, folklorólogos, galeronistas, teatreros y profesionales de distintas áreas que cayeron en los brazos del régimen.
Así vimos a los escritores entregando con orgullo en las plazas del país las obras de la literatura como Don Quijote de la Mancha lo que los hizo pensar que estaban haciendo la gran obra de la educación venezolana. En el mismo juego cayeron los poetas que hicieron poemas a favor del proceso y los profesionales de distintas ramas llegaron a creer que estaban en el camino correcto de la historia.
En la ruta de desarmar el aparto educativo venezolano les negaron los recursos a las universidades para enanizarlas y someterlas a los dictámenes del proceso y lo lograron con presupuesto ínfimos que dieron pie a la creación de la UBV para fabricar profesionales a granel con el sello chavista como marca de fábrica.
Eso llevó a poner como ministros En la cartera educativa de la Esquina de Salas a mediocres como Héctor Rodríguez que no puede procesar la palabra educación ni en mil vidas porque es un obtuso sacado de las tiras cómicas chavista para que llegara el clímax de su carrera al decir la profética frase “No podemos formar a los ciudadanos porque cuando comiencen a pensar se convierten en escuálidos”.
Ese fue el mensaje de la ruta que llevaba la educación venezolana y que no era otra que sembrar la ignorancia como forma de mantener a los ciudadanos atrapados en la burbuja del Socialismo del Siglo XXI.
A su vez fueron montando en la administración pública a sus equipos de profanadores de tumbas para hacer de los profesionales seres con cerebros socialistas que dependieran de un bono, una bolsa de comida, una caja CLAP, una bombona de gas y una cola para comprar verduras en cualquier misión socialista.
Mientras todo eso pasaba el Don Regalón del proceso compraba aliados internacionales usando el petróleo y la chequera de PDVSA para ganar países que apoyaran su misión de convertir a Venezuela en el país más socialista del planeta.
Eso llevó a Chávez a colaborar para montar mandatarios en todas las naciones del Continente con la participación de Venezuela con su poder económico para cambiar mentalidades y someter a los pueblos latinoamericanos al Socialismo del Siglo XXI.
Ese plan ambicioso estaba fundamentado en organizar los poderes para que estuvieran a sus pies con figuras sacadas de los organismos militares para que transformaran el TSJ, el CNE y todo el aparato jurídico del país para que se convirtieran en perros fieles del régimen.
Ni se diga de los cuerpos de seguridad que cayeron en sus brazos con gran facilidad al crear organismos policiales y paraoficiales que tuvieron la tarea de sembrar el terror para evitar que los partidos políticos y la sociedad civil no pudieran manifestar más nunca ni en sueños.
Por otra parte, el TSJ y el CNE pasaron a ser instrumentos del régimen para ganar elecciones a diestra y siniestra porque hicieron creer que tenían siempre la popularidad y el voto de la gente como instrumentos para perpetuarse en el gobierno eternamente.
De todo ocurrió en esto 28 años hasta llegar al punto de que empezaron a cometer errores y todo se desencadenó con la muerte de Chávez y el ascenso de Maduro que se desvió del camino correcto de la historia para entrar en la oscuridad del fin del socialismo.
Hoy cuando abusaron de su poder al apoderarse de un triunfo que no fue el 28 de julio aplicaron la técnica de la servilleta como acta de escrutinio y quedaron desvestidos ante el mundo para iniciar un proceso de derrumbamiento que los dividió hasta partir su movimiento político en 4 partes para iniciar su fin en la era política venezolana.
Jugaron muy mal para sepultar el socialismo en los confines del derrotismo electoral que quedó al desnudo bajo el modelo de la servilleta amorosa.
Al final la gran mentira quedó al descubierto al perder la sintonía con la gente y la popularidad se hizo añicos al entrar el país en la gran crisis de su historia con un venezolano en ruinas y una sociedad atrapada en medio de tantas calamidades de los servicios fundamentales y con una crisis descomunal que dejará visiones deformadas que quedó sembrada como la peor pesadilla de la historia.
Encíclica/ManuelAvila


