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La fe es ese faro que ilumina los momentos más oscuros y une a los pueblos en un solo latido de esperanza. En el Oriente venezolano, esa devoción tiene un nombre grabado en la piel y en la historia de su gente, la Virgen del Valle, a quien cada mes de septiembre miles de devotos elevan plegarias en su nombre a propósito de su festividad.
Visitar la Perla del Caribe en estas fechas para renovar la fe es mágico. Este año, la festividad revistió un matiz profundamente sobrio y emotivo en solidaridad con las víctimas de los terremotos que sacudieron al país. No hubo estruendo de cohetes ni el brillo de las luces en las afueras del templo; en su lugar, la Basílica se rodeó de oraciones y un recogimiento conmovedor.
Desde la noche del 7 de septiembre, en la víspera de la gran solemnidad, miles de devotos aguardaron con entusiasmo la salida de la imagen sagrada desde la Basílica de Nuestra Señora del Valle para luego rezar en las afueras del templo un rosario dedicado a la paz y prosperidad de Venezuela. Tras la oración, la imagen fue trasladada al Campo Eucarístico, donde los fieles rindieron un homenaje cargado de amor mediante cánticos, serenatas y versos impregnados de gratitud que resonaron hasta la medianoche.
Cuando el reloj marcó las 12:00 a m, anunciando oficialmente el cumpleaños de la Virgen, la alegría festiva dio paso a un instante conmovedor: un minuto de silencio absoluto en homenaje a los afectados por los sismos. Ese murmullo de fe colectiva dio paso a la primera eucaristía de la madrugada.
La vigilia continuó viva en el alma de los devotos con sucesivas misas a las 2:00 a m, a las 5:00 am (la misa del aura) y la misa solemne de las 8:00 am del 8 de septiembre, completando una jornada espiritual marcada por la paz y el compromiso religioso.
Entre la multitud, el amor a la Patrona de Oriente se traducía en milagros con rostro humano. A las afueras del nuevo velario, inaugurado a pocos metros de la basílica, la señora Keila del Valle Granado compartía su testimonio entre lágrimas de gratitud. Conmovida, relató cómo hace dos años su hijo sufrió un trágico accidente que amenazó con dejarlo sin volver a caminar.
Hoy, su hijo camina, vive y, aunque se encuentra fuera del país, la madre no duda de que la mano sanadora de la Virgen fue la que salvó su vida. “Sin la Virgen, mi hijo no estaría vivo” afirmaba con la certeza que solo da la fe profunda.
El Barloventeo, un paseo por el mar
El homenaje a la Virgen del Valle trasciende los muros del templo y toma el mar. Durante el día central, la tradición del «Barloventeo» convirtió las aguas de la bahía de Pampatar en un espectáculo de fe marinera. Miles de lanchas, decoradas con flores, pancartas e imágenes de la Virgen, navegaron acompañadas de parrandas y cantos tradicionales. La travesía culminó en un emotivo encuentro con el Buque Escuela Simón Bolívar y embarcaciones de la Armada Bolivariana, cuya patrona es la Virgen del Valle, las cuales hicieron sonar sus sirenas para rendir tributo a la Patrona de los marineros.
Celebraciones en todas partes en honor a la Virgen del Valle
La devoción a la Patrona del Oriente no conoce fronteras dentro de la isla. En esta oportunidad, la experiencia espiritual se vivió incluso desde el hospedaje en el Hotel Hesperia Isla de Margarita, un lugar que organizó una emotiva eucaristía especial para su personal y huéspedes.
La misa contó con la bendición del párroco a los presentes, en una atmósfera acogedora donde destacó la calidez humana de los trabajadores de este complejo todo incluido, consolidándose como una opción excepcional para visitar Margarita.
Para recorrer los rincones de la isla con total tranquilidad, se contó con la logística impecable de @agetour, cuyos servicios de alquiler de vehículos y traslados en toda la Isla de Margarita destacan por su comodidad, confiabilidad y bajos costos.
Sin lugar a dudas, visitar Margarita en septiembre es una oportunidad para renovar la fe católica y reflexionar. Este año, en medio de la tranquilidad, el recogimiento y el amor compartido, la festividad de la Virgen del Valle volvió a demostrar que la esperanza de un país entero siempre encuentra cobijo bajo el manto sagrado de su patrona, la Madre de Dios, madre de Jesús Cristo y madre nuestra.
Notiespartano.com/ElUniversal


