La confirmación que la aerolínea panameña COPA conectará de forma directa el Aeropuerto Internacional de Tocumen con el Aeropuerto Internacional Santiago Mariño a partir de noviembre es una decisión acertada. Esta conexión restablece un puente estratégico con el Caribe y las Américas, y reinserta a la isla de Margarita en el mapa del turismo internacional.
Cada operación aérea en suelo insular genera comercio, empleo y dinamismo económico para las familias de Nueva Esparta.
Sin embargo, para que esta oportunidad se traduzca en desarrollo sostenible, es indispensable abordar con pragmatismo los problemas estructurales que condicionan la operatividad del estado.
El contraste insular: esfuerzo privado y deficiencia pública.
El turismo no depende únicamente de la oferta natural y la conectividad aérea; exige una infraestructura funcional. En la actualidad, el sector se enfrenta a un desequilibrio crítico:
1- El esfuerzo del sector privado:
El gremio hotelero, gastronómico y comercial realiza un trabajo notable para mantenerse operativo. Sin embargo, recurrir de forma sistemática a camiones cisterna e insumos privados para garantizar el agua genera sobrecostos que afectan directamente la competitividad del destino.
2- El cuello de botella eléctrico:
A diferencia del agua, los cortes de energía y la administración de carga no se resuelven con logística simple. Para pequeñas posadas, emprendimientos y comercios locales que carecen de plantas eléctricas industriales, las interrupciones imprevistas representan pérdidas económicas directas y paralización operativa.
El impacto en la reputación del destino
Promocionar a Margarita en mercados internacionales mientras la población y los visitantes enfrentan fallas eléctricas continuas y ciclos prolongados de distribución de agua genera una contradicción riesgosa.
En el turismo global, la experiencia del usuario y el boca a boca determinan la reputación de un destino. Un turista expuesto a deficiencias en los servicios básicos compartirá su insatisfacción, minando la inversión y el trabajo de promoción turística que realiza el sector.
La premisa básica debe ser, calidad de vida para el residente, garantía para el visitante.
No es viable consolidar un turismo de alto nivel sin garantizar condiciones de vida dignas a la población local. Residentes y visitantes comparten el mismo territorio y dependen de la misma infraestructura.
La solución no requiere medidas paliativas ni planes de contingencia permanentes, sino inversiones de fondo y mantenimiento técnico que aseguren la continuidad de los servicios. La exigencia es concreta: suministro constante de agua potable y un sistema eléctrico estable.
El retorno de las operaciones de COPA es un paso importante para el desarrollo insular. Sin embargo, este avance debe servir como un llamado prioritario a los organismos responsables: los servicios públicos eficientes son la base de cualquier estrategia de desarrollo.
Conectividad aérea, inversión privada y servicios públicos funcionales deben alinearse. Solo así Margarita consolidará su competitividad en el Caribe y ofrecerá a sus habitantes la calidad de vida que demandan.
DiputadoMarcoAntonioVillarroelFermín



