El intento de usar la Constitución como mecanismo para controlar el desorden nacional es parte de la pérdida de poder de una Asamblea Nacional caduca que murió el 3E cuando ocurrió la Operación Resolución Absoluta que usaron los gringos para capturar a Nicolás Maduro y Cilia Flores para llevarlos a la cárcel de Brooklin para pagar por sus delitos en Venezuela.
Pore eso es una jugada desesperada del Presidente de la Asamblea Nacional extinta que actúa con una camisa de fuerza por las decisiones de los americanos. Por eso creer que Jorge Rodríguez puede anunciar elecciones al revés del orden que la sociedad plantea.
Esa jugada perversa de Jorge Rodríguez de intentar zafarse las amarras que le pusieron los gringos y que lo hacen alucinar con jugadas perversas que solo caben en su mentalidad de enfermo del poder.
Nadie puede tomar decisiones en este momento en Venezuela por encima del Pentágono y eso lo saben Jorge Rodríguez y Dinora Figuera los dos representantes de las dos asambleas nombradas por los gringos. Ahí es donde está el meollo de la crisis política venezolana.
Resulta risible ver a Jorge Rodríguez forcejeando con las amarras americanas y tratando de mostrarse como un titán cuando ha sido reducido a una caricatura de una AN convertida en una bancada de legisladores convertidos en soldaditos de plomo manejados con hilo de pabilo.
Pretender apelar a la Constitución de la República en esta hora del juego político es arriesgado porque ese documento fundamental que empezó a funcionar desde el 15 de diciembre de 1999 fue violentado desde el momento que Chávez decidió tomar RCTV y el diario El Nacional para comenzar la muerte de la libertad de expresión en Venezuela.
A finales de diciembre de diciembre del 2006 Chávez anunció el zarpazo contra la emblemática empresa televisiva porque le expiró el 27 de mayo de 2007 y el hábil mandatario se adelantó para quitarle la concesión al emblemático canal nacional. Y el 18 de diciembre de 2018 el diario El nacional dejó de salir en su versión impresa después de 75 años de historia por las restricciones del papel periódico cuya importación estaba controlado por el Estado.
Con el cierre de RCTV y el Nacional el gobierno de Hugo Chávez dejó bien claro que estábamos en una dictadura y que tomaría a través de Conatel el control del espectro radio eléctrico nacional y que más nunca las emisoras y los periódicos lanzarían un verbo contra una gestión gubernamental que en su plan político estaba tener el poder para siempre en Venezuela.
A partir de ese momento Venezuela perdió su libertad de expresión para dejar muda a una sociedad que vio ocurrir las grandes tragedias de un país que empezó a ver las locuras del poder en manos de un mandatario que llegó a desmontar la democracia para dar pie a un gobierno autoritario con un mandón al frente.
Desmantelar la democracia ocurrió ante los ojos de los venezolanos que obnubilados por migajas del erario público vieron transcurrir 13 años de Chávez y la locura más peligrosa de dejar a Maduro como heredero de una locura autoritaria que fue peor que la primera etapa del chavismo.
El país perdió el rumbo con el regreso de los dictadores al poder nacional para devolver la película hasta los tiempos de Juan Vicente Gómez, Cipriano Castro y Marcos Pérez JImánez para que esta generación viviera en carne propia la peor serie de terror de la historia nacional.
De esa manera se nos vino encima una tragedia nacional que desarmó la democracia de a poquito cuando los magistrados, jueces y fiscales de la República fueron seleccionados a dedo para prostituir una nación convertida en una República bananera. Y se fue más lejos al nombrar un CNE con rectores nombrados a capricho de los jeques del gobierno. Por eso después del loquero Rodríguez vinieron Tibisay Lucena y Elvis Amoroso a robarse todos lo procesos electorales donde esos rectores validaron las acciones de loa resultados amparados por Smarmatic una empresa que encriptó los resultados electorales para que nadie viera los robos electrónicos más grandes de los fraudes del mundo.
Ese salto mortal de Jorge Rodríguez lo deja al descubierto ante una sociedad que pide a gritos elecciones libre buscando estabilizar un democracia que se perdió en estos 27 años de totalitarismo ramplón que se disfrazó de democracia para maniatar a un pueblo que bajo los esquemas de la ignorancia sembrada bajo la ficción de la justicia social terminaron sepultando a una sociedad que terminó en ruinas.
Esa lección que quedó registrada en la historia como la peor tragedia nacional es el modelo de la antihistoria de un país sumergido en la ruina moral, económica. Social y política del planeta.
Más nunca regresará Venezuela a los terrenos de una dictadura voraz que hundió al país en las catacumbas del atraso y condenó a los ciudadanos a la peor pobreza de todos los tiempos. Esa es nuestra propia historia al creer en un vengador que llegó al país a venderse como el salvador y terminó desnudándose ante el mundo al quitarse la careta de dictador para humillar a un pueblo noble que se equivocó y ahora busca salir de esa prisión a que nos llevó el terror y la represión.
Los ciudadanos están de nuevo en las calles reclamando un proceso electoral para legitimar los poderes de una nación que nació para ser libre y que producto de los abusos de poder ahora somos botín de guerra de un neocolonialismo que llegó a la patria de Bolívar como una especie de castigo divino para quienes secuestraron al país durante 27 años.
Con el pueblo en la calle y con los venezolanos empeñados en conseguir su libertad no quedan dudas que está naciendo un país que quiere progreso y bienestar, pues como dijo Rómulo Betancourt “Cuando Venezuela necesitó libertadores no los importó, los parió”.
Encíclica/ManuelAvila


