Todo el país conoce de mi trayectoria como funcionario público, siempre identificado con los problemas que afectan la calidad de vida de los conciudadanos, en especial los margariteños y cochenses.
La formulación de los presupuestos estadales, todos sin excepción, se caracterizaron por su alto «Perfil Social». Siempre mi preocupación ha sido velar por la salud, educación, vivienda, la compensación del trabajo, seguridad, disminución de la dependencia de tierra firme y ser protector de las esperanzas de toda mi gente, que me ha brindado las oportunidades de servirle en la construcción de una sociedad llena de altos principios morales; amante de la democracia, la paz y la justicia.

En los actuales momentos, nuestro país vive la peor crisis de su historia por los altos déficits de las llamadas acumulaciones sociales, económicas y políticas. Sin caer en juicios de valor, estamos llamados a concentrarnos en resolver los problemas que significan las grandes limitaciones para alcanzar el bienestar colectivo.
La remuneración de la clase trabajadora de nuestro país nos llama, sin ningún tipo de prejuicios, a sentarnos con sinceridad a revertir este nudo gordiano, producto de un diseño contaminado de falsos paradigmas.
La toma de decisiones para salir del atraso y la miseria pasa por establecer las escalas salariales dignas para los trabajadores: pensionados, jubilados y activos en el sector público y privado, que logren disminuir en tiempo prudencial la enorme brecha construida con la ignorancia y la improvisación.
Esta estrategia es la más idónea para nuestros trabajadores y su familia. Reformar la Ley del Trabajo para el reconocimiento de los pasivos es obligante en el establecimiento de un clima idóneo para reconstruir el futuro, que parecía perderse en un país trabajador e inteligente.
Prof.MorelRodríguezA.


