Se dice desde hace años: las guerras del futuro serán por el agua. De momento, parece que los conflictos del siglo XXI siguen siendo por los recursos energéticos. Sin embargo, la ofensiva de Israel y Estados Unidos contra Irán está mostrando que el agua ya está en el punto de mira. En concreto, las plantas desalinizadoras de Irán han empezado a ser objetivo de los ataques de Tel Aviv y Washington, y las de países del Golfo objetivo de Teherán.
El agua es indispensable para el ser humano. Es la base de la vida. Y aunque nos hayamos acostumbrado a su presencia y al hecho de que al girar un grifo salga sin mayor esfuerzo, el agua es más escasa de lo que pensamos. Unos mil millones de personas en todo el planeta no tienen acceso al agua potable. Esa escasez ya ha causado entre las naciones un aumento de las tensiones, aunque no siempre el agua parezca la razón visible.
Si hay algo que no sobra en Oriente Próximo es el agua. Se trata de una de las regiones con más escasez de agua del mundo, con un acceso muy limitado al agua potable. De hecho, el agua subterránea sumada a la procedente de la desalinización suman cerca del 90% de los recursos hídricos de la región, según un informe de 2020 del Centro de Investigación del Golfo.
Casi el 40% del agua desalinizada en el mundo
Al agua escasa se suman dos factores más. De un lado, el rápido crecimiento de las ciudades de la región que ha atraido a miles de trabajadores extranjeros. En la región viven actualmente cerca de 100 millones de personas.
De otro, el cambio climático, que está causando una importante merma del agua subterránea. Por todo ello, hay cada vez más plantas desalinizadoras de agua marina en esa parte del mundo. En las costas del Golfo Pérsico, entre los Emiratos Árabes Unidos y Kuwait funcionan unas 450 de estas plantas.
Los países del Consejo de Cooperación del Golfo representan alrededor del 60% de la capacidad mundial de desalinización del agua. Según datos del Centro Árabe de Washington, representan casi el 40% del agua desalinizada en el mundo.
Las naciones de esta parte del globo dependen de estas instalaciones para la mayoría de su suministro de agua de beber. Por ejemplo, más del 90% del agua potable de Kuwait proviene de plantas de desalinización; el 86%, en Omán; el 85%, en Bahréin; el 70%, en Arabia Saudita; y alrededor del 42%, en Emiratos. Y así, estas instalaciones se han convertido en objetivo estratégico de cualquier agresión militar.
Notiespartano.com/20Minutos


