Encontrarse con Luis Beltrán Prieto Figueroa era conocer la humildad de un gran pensador. Si uno lo saludaba diciéndole: «¿Cómo está, Dr. Prieto?», él respondía con firmeza: «¡No me llame Doctor, llámame Maestro!».
En reconocimiento a su estatura pedagógica, tenemos la obligación y la dicha de crear el símil de lo que ayer fue el INCE, su gran obra. Qué mayor homenaje que fundar un Centro de Formación Académica que eleve el nivel de los margariteños y cochenses, hoy atrapados en un país golpeado por la ignorancia en las políticas públicas.
Este Centro tendrá el objetivo de elevar la calidad competitiva de nuestra gente en oficios para el turismo, la industria y los servicios, impulsados por la tecnología.
Nuestra mayor contribución a la labor del Maestro de las Américas será sembrar la convicción de que solo la formación y los estudios nos permitirán alcanzar el futuro que deseamos. ¡Seguimos firmes!
ProfesorMorelRodríguezAvila


