A Luis Rivera lo conocí desde muchacho como un inquieto pilarense que inventaba vainas a cada rato para llamar la atención de los robleros. El hijo de Pedro Rivera y Licha Suárez, un constructor y una enfermera, dos grandes trabajadores de la robleridad que echaron adelante una gran familia a fuerza de trabajo del día a día.
El muchacho Riverita empezó sus pasos torcidos en la política desde que Franso Guerra “Guilarte” y Alexis Navarro comenzaron a desglosar libros de moda para el momento como El Capital de Carlos Marx, Nuestra América de José Martí y Ernesto Cardenal en Cuba,
Eran los tiempos de la piquiña revolucionaria cuando por estos pueblos de Dios perdidos entre añizales y topes de gallo. Pero había en el pueblo los que creían en Fidel Castro y el Che Guevara a quienes un grupo de robleros veían como la salvación y la esperanza de América.
Esos cuenta cuentos de la ideología política burda hacían ver a los muchachos de la época que el camino de la salvación nacional y de la justicia social era con los barbudos de Cuba.
Eran tiempos cuando Franso y Alexis Nvarro aleccionaban a los muchachos del pueblo con sus largas peroratas ideológicas que embriagaban y les torcían el pensamiento a los carajitos de la época.
Entre esos muchachos estaba Riverita el inquieto muchacho roblero que era buen estudiante con inclinación por las matemáticas y por las asignaturas vinculadas a las ciencias.
A Riverita lo conocimos como protagonista de su tiempo como un inquieto mozalbete que jugaba y organizaba equipos de voleibol donde su hiperkinetismo lo llevó a organizar muchos equipos para la competencia en los campeonatos robleros en la vieja cancha del pueblo.
NO era buen jugador de voleibol, sino un jugador promedio que gritaba y hacia desplantes para llamar la atención. Pero siempre estaba ahí con su coraje para probar que si podía jugar voleibol que consiguió posesionar el nombre del CIMA (Centro Ideales del Municipio Aguirre) lo que le permitió conseguir con Pedro Simón Navarro varios uniformes en distintos torneos.
El Kiosco de Pedro Carmen ubicado a escasos 20 metros de La Ceiba de Los Robles era su lugar preferido para marinear como un hombre araña hasta que un día le quedó engarzado en uno de sus testículos de un clavo de acero de la pared del bar que Pedro Carmen Martínez ya para ese tiempo había dejado al abandono y quedó como el excusado del pueblo que ya en ese tiempo competía con la Ceiba como los urinarios del centro del pueblo.
En ese kiosco aprendió Riverita a jugar ronda, ajileí y truco, y a tocar cuatro y ahí realizaban los muchachos los juegos como el escindido, el fusilao y hasta la gallinita ciega. Una infancia donde los juegos tradicionales eran la diversión del momento.
En ese kiosco los muchachos hacían los bates de cuica o de guayaba, remendaban los guantes, enteipaban las pelotas y planificaban los juegos de pelota que realizaban en los terrenos de la Guamachera, el Conuquito, El Tamarindo o en La Auyama.
Ahí frente al Kiosco de Pedro Carmen estaba un pedazo de tierra donde los muchachos jugaban pelotica de goma donde Cuchito MIñinga y Carlitos el de Pilla eran los machos de esas partidas.
Ahí en ese espacio fue donde por años instalaban los circos que venían a Los Robles los caballitos, las sillas voladoras, la estrella y los aviones. Ahí mismo conseguimos muchas monedas de plata que cuando llovían reflotaban el arenal como por arte de magia.
También el Cine Zaragoza con su galpón donde funcionaba el negocio de proyecciones de Dimingo Urbáez y Chelías su hijo era un espacio de las correrías de Riverita porque ahí estaba una mesa de ping pong donde mataba la fiebre el hijo de Licha Suárez y formó con Chelita y William Luna un equipo para intentar ganarme en la mesa, cosa que nunca pudieron lograr ni con trampas.
Riverita hizo de todo porque era un vicioso a los juegos tradicionales y era un incansable personaje que aparecía en cada actividad, aunque no ganara.
Después vino la etapa del Liceo Nueva Esparta cuando los robleros iban al liceo porlamarense a estudiar con sus camisas de caki que poblaban la Plaza de Los Robles a la espera que Licho Pavo y su autobús amarrillo llegaba a buscar a la legión de estudiantes del pueblo.
En ese Liceo Nueva Esparta donde estudiaron el bachillerato los robleros se encontró Riverita con su habilidad numérica que despertó en él su inclinación por las matemáticas cuando Aquiles Martínez, Guareque Malaver y Raimundo Aguilera formaban es trío de matemáticos que eran una fortaleza en esa materia. De ese grupo de muchachos destacaron Riverita y Luis Luna que salieron con las armas numéricas suficientes para triunfar en la UCV en la escuela de ingeniería.
Pero el hijo de Licha creyó que la ruta del comunismo como ideología era la ruta correcta y estuvo por años cerca de Luis José Avila, LIbia Caraballo, MIlucho Jiménez y otros que estuvieron en la escuela de Franso y Alexis Navarro.
Por eso cuando Alexis vino como candidato a Gobernador Riverita fue protagonista junto a fanáticos de la revolución que vieron el espejismo del renacer comunista en Los Robles.
Ya había pasado como una simple brisa por el INTT donde no tuvo suerte el muchacho de Licha que cargaba la espinita del comunismo en el alma y había influido en parte de su familia y en su primo Bertico el de Pilo y Berto a quien le envenenó el alma con esa pasión comunista que floreció con el chavismo a partir del 98.
Ahí con ese movimiento hizo varios intentos y aún cuando con Chávez todos los candidatos ganaban, nunca pudo Riverita conseguir un puesto salidor en alguna plancha. A partir de esa decepciones y fracasos enterró Rivera la ideología comunista. Terminó enfermo el ingeniero que descuidó su carrera y perdió nivel profesional por la maldita política que solo le dejó el cansancio y más nada.
La contradicción es que Riverita militante de la revolución y defensor de ese desastre de gobernabilidad terminó gobernando con Morel Rodríguez como director del INTT en La Asunción al lado de Radio Margarita en aquel tiempo y nunca pudo cosechar nada en la administración pública, pues tuvo que trabajar como profesor de matemática para poder paliar la crisis económica que azotó al país.
Hoy Riverita ya alejada del comunismo, ni recuerda la fiebre izquierdista que llevó por años como prioridad ideológica y ahora sueña con una mejor Venezuela que le garantice una vejez feliz y alejado de fanatismos políticos enfermizos que nada dejaron de provecho en su tránsito por la política.
Entendió al final el hijo de Licha Suárez que el comunismo solo es una ilusión ideológica que pasó de moda hace buen rato y está a punto de desaparecer como fórmula política por la cantidad mentiras de justicia social que le vendieron al pueblo y no le cumplieron, pues como escribió Mario Benedetti “No te rindas que la vida, por favor, no cedas, aunque el frío queme, aunque el miedo muerda, aunque el sol se esconda y se calle el viento, aún hay fuego en tu alma, aún hay vida en tus sueños”.
Encíclica/ManuelAvila


