Las refinerías venezolanas registran actualmente una recuperación parcial al operar al 35% de su capacidad instalada, cifra que supera el 20% o 25% reportado el año pasado. A pesar de este avance, el procesamiento de 450,000 barriles diarios de crudo sigue siendo insuficiente para cubrir la demanda interna de combustible, debido a que la red de PDVSA enfrenta constantes fallas eléctricas y problemas operativos que limitan el suministro a hogares y plantas de energía.
En el Centro de Refinado de Paraguaná, el complejo más grande del país, la producción subió a 287,000 barriles por día tras la reactivación de cinco de sus nueve unidades de destilación. Esta mejora ocurre tras un apagón que afectó a la refinería de Amuay, mientras que en Cardón los trabajadores intentan poner en marcha una planta estratégica para la fabricación de gasolina.
Por otro lado, la refinería de Puerto La Cruz mantiene un procesamiento de 82,000 barriles diarios mediante dos unidades de destilación. En cuanto a El Palito, la planta sostiene una producción de 80,000 barriles, apoyada por su cracker catalítico fluido que procesa otros 35,000 barriles por día. Estas cifras reflejan el esfuerzo de la estatal por mantener operativas las instalaciones críticas y mitigar la escasez de combustible en el país.


