El joven Nicolás Claveau marcó un nuevo hito para el deporte invernal venezolano tras su debut en los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán – Cortina. Con apenas 20 años, el atleta nacido en Lechería, estado Anzoátegui, se midió ante la élite mundial en la modalidad de esquí de fondo, convirtiéndose en el tercer esquiador más joven de la exigente prueba de Sprint.
Durante su participación en el estadio de Tesero, Claveau detuvo el cronómetro en 3:47.29 al completar el recorrido de 1.5 kilómetros, un esfuerzo que lo posicionó en la casilla 88 de la tabla general.
Un camino de disciplina y herencia
La trayectoria de Claveau destacó por su constancia; aunque partió de Venezuela hacia Quebec a los dos años, su vínculo con el país permaneció intacto. Hijo de un ingeniero civil, Nicolás no solo siguió los pasos profesionales de su padre al estudiar la misma carrera en la Universidad de Québec, sino que demostró una fortaleza mental admirable al equilibrar sus estudios académicos con la alta competencia.
Su clasificación a esta cita olímpica, obtenida tras su gran desempeño en el Mundial de Rukatunturi (Finlandia) en noviembre, lo consagró como el sexto venezolano en la historia que logra llegar a unos Juegos Olímpicos de Invierno.
Desempeño técnico y próximos retos
En cuanto al análisis de su carrera, el venezolano mostró un ritmo sólido al cruzar la mitad de la pista con un registro de 2:05.7, situándose a poco menos de 40 segundos del líder de la clasificación, el reconocido Johannes Klaebo.
Tras finalizar la prueba, el fondista envió un mensaje de gratitud a través del Comité Olímpico Venezolano (COV), donde reconoció la complejidad del circuito pero mostró optimismo de cara a su siguiente compromiso este viernes. Con este debut, Claveau reafirmó su lugar en el deporte de resistencia y se preparó para seguir representando el tricolor en la nieve italiana.


