
El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, retiró en la noche del lunes su propuesta para que Eli Sharvit dirigiera el servicio de inteligencia interior (Shin Bet), después de que su nombramiento desatara críticas entre la coalición de Gobierno dado el perfil crítico con algunas de sus medidas que éste había mantenido.
«El primer ministro agradeció al general de división Sharvit por su disposición para ser llamado al deber, pero le informó de que tras pensarlo detenidamente, pretende valorar otros candidatos», recoge un comunicado de la Oficina de Netanyahu este martes.
Tanto miembros del partido del primer ministro, el Likud, como algunos de sus socios de coalición, criticaron ayer que Netanyahu propusiera a Shirvit para el cargo ya que participó en las protestas contra la reforma judicial, una de las medidas más cuestionadas del Ejecutivo que desencadenó manifestaciones multitudinarias en todo el país.
Netanyahu me pidió que asumiera el cargo y así lo hice reaccionó Sharvit
«El primer ministro me pidió que asumiera el cargo de jefe del servicio y que siguiera sirviendo al Estado de Israel en estos momentos difíciles y así lo hice», reaccionó Sharvit, según unas declaraciones que recoge el comunicado de la Oficina del primer ministro.
«Servir al bien del Estado, a su seguridad y a la de sus ciudadanos estará siempre por encima de todo», concluyó.
El perfil de Sharvit, propuesto ya después de la polémica destitución de Ronen Bar al cargo del Shin Bet, resultó divisivo entre el Gobierno.
«Reemplazar a una persona con una visión kaplanista (término que alude a los manifestantes antigubernamentales, que se reúnen en la calle Kaplan de Tel Aviv) del mundo por otra similar no resuelve el problema, sólo lo perpetúa en otro marco», escribió en redes sociales el ministro de Patrimonio de Israel, Amichay Elyahu.
«Si queremos fortalecer el sistema democrático tenemos que asegurarnos de que quienes dirigen organizaciones estratégicas como el Shin Bet respetan la voluntad del pueblo expresada en procesos democráticos», reiteró.
Refiriéndose a respetar «la voluntad del pueblo», Elyahu defendió que el nombramiento o destitución del jefe del Shin Bet recae enteramente en el Ejecutivo, a raíz de que el Tribunal Supremo paralizara el despido del director saliente, Ronen Bar, para evaluar las apelaciones contra este.
También la fiscal general del Estado, Gali Baharav-Miara, exhortó a Netanyahu a no nombrar a otra persona hasta que el Supremo valorara las apelaciones, dándose como fecha límite hasta el 8 de abril.
La fiscal ya habría reprochado al primer ministro el despido de Bar asegurando que se producía en el marco de un «conflicto de intereses», dado que el Shin Bet está investigando el escándalo ‘Qatargate’, que salpica a asesores de Netanyahu.
El choque del Gobierno con la Justicia también ha provocado numerosas manifestaciones en Israel, especialmente en Tel Aviv y Jerusalén, en las últimas semanas.
«Si se manifiesta, no será jefe del Shin Bet. Dejadle que siga protestando», dijo el parlamentario del Likud Nissim Vaturi en declaraciones al canal del Parlamento. Tally Gotliv, también del partido del mandatario, dijo que Shirvit «no es adecuado» para el rol.
Notiespartano.com/EFE