Durante el mes de enero, el Observatorio de Seguridad Vial (OSV) contabilizó al menos 344 accidentes de tránsito en el país, en los que murieron 116 personas: 97 hombres y 19 mujeres; mientras que otras 429 personas sufrieron alguna lesión. En total, 545 personas fueron afectadas en medio de un hecho vial.
Para tal efecto, el OSV consultó 394 fuentes: entre notas de prensa, redes sociales y grupos de auxilio vial. En 101 reportes mencionaron hechos viales con fallecidos; 259 con personas lesionadas; mientras que otras 34 publicaciones indicaron personas lesionadas y fallecidas.
“El dato que domina toda la estadística durante el mes de enero es el de los motociclistas: de los 116 fallecidos, 63 eran motorizados y 19 eran tripulantes de vehículos de dos ruedas —conocidos coloquialmente como parrilleros—. Si sumamos ambos, 82 de las 116 muertes (70,6%) están vinculadas directamente al uso de la moto”, sostiene la coordinadora del OSV, Rosibel González.
La también investigadora en materia de siniestralidad menciona que el dato más alarmante es la concentración de fallecidos que agrupa a la población joven y productiva.
“El pico de siniestralidad agrupa a las personas entre 20 y 39 años; pero otro dato relevante es el que posiciona a los menores de edad —niños y adolescentes (0 a 19 años de edad)— y que está vinculado a la exposición en motocicletas sin mecanismos de protección”, aclara González.
Sobre las causas que generan los siniestros viales en el país, González menciona que casi el 80% tienen su origen en el factor humano, es decir, decisiones evitables; siendo el exceso de velocidad la causa principal (57,66%), seguida por la impericia (21,62%). Estos factores humanos son los que desencadenan las formas más comunes de accidentes: las colisiones y los derrapes.
Geografía y entorno del riesgo
Según datos recabados por el OSV, el peligro no es exclusivo de las carreteras abiertas; el escenario urbano es el más letal, junto con las avenidas, concentrando la mayor cantidad de incidentes (34,05%). Sin embargo, destaca la peligrosidad de los caminos vecinales —vías rurales—, que se posicionan como la segunda vía con más siniestros, superando incluso a las autopistas nacionales.
Sobre la mecánica de los hechos, González explica: “Mientras que la mayoría de los accidentes ocurren durante la semana y en horas de la mañana —vinculados a la movilidad laboral y escolar—, los fines de semana muestran una intensidad mayor de derrapes y pérdidas de control, sugiriendo una conducción más temeraria en días de ocio”.
“En definitiva, las cifras de enero de 2026 muestran que la combinación de juventud, motocicletas y exceso de velocidad en vías urbanas constituye el núcleo de la mortalidad vial en el país. Los datos sugieren que las estrategias de prevención deben enfocarse urgentemente en la regulación estricta de los límites de velocidad y en programas de formación específica para conductores de vehículos de dos ruedas, quienes hoy encabezan esta dolorosa estadística”.
Notiespartano.com/Sumarium


