El economista y presidente de Datanálisis, Luis Vicente León, condiciona la mejora salarial a la revisión y modernización de la Ley del Trabajo, generado por la actividad económica y una reducción de la brecha cambiaria, si se normalizan los flujos de divisas y se mejora el esquema de subastas del BCV que hoy dificulta planificar, tendrán efectos positivos sobre los ingresos,.
Asegura que las expectativas de mejora económica para 2026, impulsadas por la apertura petrolera, están generando algo completamente racional: mayores expectativas salariales en una población que viene de años de deterioro severo en su ingreso real. Es evidente que más actividad económica y una reducción de la brecha cambiaria, si se normalizan los flujos de divisas y se mejora el esquema de subastas del BCV que hoy dificulta planificar, tendrán efectos positivos sobre los ingresos. Pero eso, por sí solo, no alcanza para recuperar la capacidad de compra al nivel que la gente espera.
El verdadero rescate del salario exige una discusión más profunda. La estructura actual de la Ley del Trabajo, especialmente en lo relativo a la retroactividad de las prestaciones sociales, quedó desbordada tras la hiperinflación. En la práctica, ese esquema terminó bloqueando aumentos salariales estructurales, porque su impacto acumulado sobre los costos haría inviable tanto al sector privado como al propio Estado. Hoy ese concepto de prestaciones acumuladas existe más en el papel que en la realidad. Los trabajadores han visto pulverizarse sus beneficios y salarios mientras las empresas y el propio gobierno evitan ajustes salariales formales para no comprometer su viabilidad. El resultado ha sido el contrario al buscado: menor salario real y menor protección efectiva.
Resolver esto requiere una discusión nacional seria que permita rediseñar el marco laboral, proteger derechos de los trabajadores y, al mismo tiempo, hacer viable la re salarialización. Es un proceso complejo y políticamente sensible. No luce probable que se resuelva en el muy corto plazo. Por eso es previsible que veamos ese año aumentos vía bonos e ingresos complementarios, que ayudan, pero no constituyen todavía la solución estructural que el salario real necesita.
Notiespartano.com/ElImpulso


