De Rio Caribe estado Sucre es éste Juan Carreño que apareció por Los Robles y se quedó con nosotros hasta que partió al Paraíso después de cumplir su labor en la tierra.
Se fue de Rio Caribe a Caracas y ahí tuvo muchos años batallando por sobrevivir en una Ciudad tan compleja para salir adelante. En Caracas hizo de todo y fue hasta gerente de algunas empresas privadas y fue a parar hasta Portuguesa, en tierra llamera, donde no duro mucho tiempo y volvió a la Ciudad Avileña.
Llegó a Los Robles de la mano de Moncho Luna y Licha Mendoza cuando lo invitaron a su matrimonio. En esa fiesta se enamoró a primera vista de una bella mujer roblera, Dinora, la hija de Juan Fermín Millán. Era un reto para Juan porque Dinora era hija de un hombre con prestigio que había ocupado espacios importantes en la administración pública como Registrador de Maneiro, Prefecto de Los Robles y un activista político con liderazgo grande hasta el punto de ser uno de los impulsores del ex Gobernador Morel Rodríguez Avila a quien le dio consejos y orientaciones para que escalara posiciones en la política regional.
Así quedó Juan Carreño flechado por la morena pilarense y al cabo del tiempo ya Juancho Carreño como lo llamaban sus amigos y enemigos en un pueblo complejo donde el riocaribero hizo magia para ganarse el cariño de unos robleros zamarros y pícaros.
Se hizo Juancho adeco y empezó a tener figuración en el ámbito político pilarense y entró en competencia por el liderazgo con Ingo Rojas, Zótico Mendoza, Luis Calderín, Balita Rosas y Nilyan Navarro. Ahí estuvo Juan Carreño luchando electoralmente entre adecos y posteriormente en una cosa que llamaron Un Nuevo Tiempo que tuvo una breve pasantía por la política venezolana. Llegó con los adecos a la Junta Parroquial Aguirre donde fue su Presidente y compartió ese rol con Zótico, Moncho Parroquia Jiménez y Balita Rosas.
También ocupó Juancho Carreño el cargo de Registrador de Aguirre y tuvo que formarse para aprender el oficio de un funcionario que debía conocer de derecho para poder actuar con propiedad en esas funciones.
Pero Juancho era carismático y dicharachero lo que le sirvió como elemento válido para penetrar lo hermético del funcionariado registral y el control electoral que también es competencia de los registros públicos. Se fue al Registro Principal y ahí se hizo de amigos con gran velocidad. Su tartamudeo nunca fue un obstáculo para un hombre con tanta sagacidad que suplió su limitación del lenguaje con coraje y humildad hasta el punto que terminó respetado por todos los funcionarios registrales y del CNE.
Esplendido como nadie tanto en la Junta Parroquial como en el Registro de Aguirre, Juancho siempre estuvo dispuesto para solventar los problemas que tenían los pobladores de Los Robles y de los pueblos circunvecinos. Eso lo reconocían los vecinos que acudían a solicitar documentos y los que tenían problemas supremos por papeles perdidos que Juan Carreño rastreaba por todos los rincones para solucionarle los problemas a los vecinos. Y buscaba fórmulas para resolver problemas de perdida de documentos y fabricar pales porque se q1uemó una vez el registro de documentos y muchos papeles se extraviaron.
Huellas dejó Juancho como funcionario público y eso lo valoraron los pobladores de Aguirre que sin ser roblero estuvo rodeado de afectos de muchos que al principio eran impenetrables.
Esa misma esplendidez y humildad la mantuvo como Presidente de la Junta Parroquial realizando tareas para solventar los problemas de la gente. Fue una buena perfomance del riocaribero en Los Robles donde repetía como una letanía “Riocaribero pequeño se muere chiquito” para de esa forma demostrar como se gana a la gente a base de afectos.
Con el Grupo “Machimbá” que coordinaban Alberto Requena y Luis José Avila y donde estuvo también Ramón Avila con su marimba fue un escenario de la cultura donde “Juancho Machimbá” como lo llamaban sus amigos compartió vivencias y conversaciones entre amigos que lejos de las diferencias políticas era un centro del intercambio de ideas y de las discusiones sanas sobre la política nacional.
Quedan de Juan Carreño gratos recuerdos y aun cuando muchos de sus amigos perdieron la dirección de su casa donde tanto lo buscaron para hacer política, le correspondió a otros que nunca fueron de sus amores dar la cara para ayudar al amigo a luchar contra las enfermedades.
Atrás queda la historia del hombre que encontró en Dinora Millán su compañera de viaje por la vida y con ella tuvo sus hijos que eran su principal orgullo.
Los Robles quedó en deuda con este riocaribero que terminó haciendo mucho por Los Robles en tiempos cuando la envidia corroe estas sociedades donde los hombres del vicio no dejan que los que quieren aportar salgan a flote en una sociedad que nos necesita a todos para salir adelante.
A Juancho Carreño que está en el cielo este pensamiento de Jiddu Khrisnamurti “Comprender lo que eres es mucho más importante que perseguir aquello que crees que deberías ser”-
Encíclica/ManuelAvila


