Con actividades de recreación y despertar de habilidades Hogar Bambi Venezuela fortalece el desarrollo de sus protegidos, y para ello junto al Consorcio Oleaginoso Portuguesa (Coposa) y la emprendedora Yury Rodríguez, del Club de Embajadores Mirasol, realizó una jornada de cocina con 27 niños y adolescentes.
“En la primera actividad, atendimos a los niños en edades comprendidas entre uno y cuatro años, quienes decoraron galletas con el fin de estimular la motricidad fina, la precisión y la coordinación visual, mientras que, con los adolescentes, en edades comprendidas entre 11 y 17 años hicimos una capacitación sobre las técnicas pasteleras en la elaboración de galletas, con la idea de que desarrollen habilidades en este oficio con miras a buscar oportunidades laborales cuando tengan que emanciparse”, señaló Yury Rodríguez, profesora y emprendedora.

Por su parte, Isabel Hernández, jefa de Mercadeo de Coposa, resaltó que acercarse a las instituciones de protección de niños y adolescentes es el reflejo del valor fundamental de la empresa de apoyar a las personas. “Creemos que cada niño merece alegría y aprendizaje. Al estar presentes promovemos el bienestar integral, es nutrir esperanzas proporcionando herramientas educativas y momentos de esparcimiento que son vitales para un desarrollo psicosocial. Estamos convencidos de que el futuro del país se cocina hoy, con educación, alegría y compromiso«.
Al respecto, Cristina Medici, directora de Recaudación y Relaciones Institucionales de la institución, refirió que para los niños, niñas y adolescentes que residen allí, las actividades fuera de su entorno cotidiano no son solo distracción, sino herramientas terapéuticas y de formación ciudadana fundamentales.Explica que, en los más pequeños, las dinámicas recreativas representan una oportunidad de estimulación temprana integral como socialización y habilidades blandas que fortalecen áreas críticas como el aprendizaje, el hábito de compartir y la tolerancia
a la frustración, en tanto que, para los adolescentes que han vivido situaciones de vulnerabilidad, integrarlos en espacios ciudadanos y educativos tiene significados profundos, al combatir el estigma de la institucionalización.
“Al sacarlos de su entorno cotidiano y permitirles habitar espacios públicos, les enviamos un mensaje poderoso, tú perteneces aquí, este mundo también es tuyo. Esto es vital para construir una identidad saludable y digna. Igualmente, les da formación ciudadana porque estas experiencias enseñan reglas sociales reales, interacciones y manejo responsable de la libertad”, explicó Cristina Medici.
En tal sentido, Medici invitó a los líderes y directivos del sector privado, a trascender en la recuperación integral de un niño que ha enfrentado la vulnerabilidad. “El crecimiento emocional, físico y psicológico de nuestros niños y adolescentes es una corresponsabilidad social. Ustedes poseen el músculo, la visión y la infraestructura para ser el puente que transforme un presente frágil en un futuro de oportunidades reales”.
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