La economía de 2026 presenta una paradoja punzante: mientras las vitrinas exhiben una oferta variada, la canasta básica se ha blindado sobre los 550 dólares para convertirse en un objetivo inalcanzable para la mayoría.
Esta brecha no es solo estadística; representa una lucha diaria en la que el ingreso promedio apenas logra cubrir la mitad de los requerimientos nutricionales esenciales. Con servicios públicos y de salud con alzas, en términos reales, de 35% en costos, el presupuesto familiar se ha convertido en un ejercicio de supervivencia que asfixia tanto a la clase media como a los sectores más desprotegidos.
Más allá de los números, la política de bonos indexados enfrenta hoy su prueba de fuego frente a una nómina pública de 6 millones de personas que claman por soluciones estructurales.
Dos o tres personas deben trabajar en una familia para apenas comer
Manuel Sutherland es un economista e investigador estrechamente vinculado a la Universidad Central de Venezuela (UCV). Es Doctor en Estudios del Desarrollo por el CENDES-UCV (Centro de Estudios del Desarrollo), donde también se desempeña como profesor e investigador de postgrado.
“El costo de vida podríamos sintetizarlo en la Canasta Alimentaria Familiar, que ronda los 600 dólares, costo que más que triplica el ingreso salarial de un trabajador del sector público y representa un poco más del doble y medio en el sector privado”, indica el docente.
“Entonces -claro-, si en un hogar trabajan dos o tres personas, apenas pueden más o menos comer; por eso la población ha tendido, desde el año 2014, a emigrar rápidamente, porque no tiene un ingreso suficiente”, indica.
Sutherland expone que una multiplicidad de factores incide en lo que califica como una devastación de economía: una hiperinflación que fue generada por la emisión de dinero sin respaldo «extrema y desorbitada» y la contracción de la actividad económica privada por políticas que desestimulan la producción y frenan el desarrollo a escala nacional, las cuales terminaron por empobrecer a la población.
“La inflación es extremadamente alta, con un incremento anualizado de más o menos 620% y esa tendencia se mantiene; el gobierno sigue emitiendo dinero sin respaldo, mientras el flujo de dólares que llegaba a la economía hace un tiempo ha ido disminuyendo, ya que gran parte de los recursos por venta de petróleo ahora está manos de Estados Unidos», advierte.
El economista considera prioritario que se distribuyan oportuna y eficientemente esos recursos, porque, a pesar de la mejora de las expectativas, persisten dificultades severas para que la mayoría de la población pueda tan siquiera alimentarse. «Esto es realmente trágico”, asevera Sutherland.
La producción y no un decreto garantizan un salario suficiente
Oscar Meza -de su lado- es economista, director del CENDAS-FVM (Centro de Documentación y Análisis Social de la Federación Venezolana de Maestros). Es una de las voces más consultadas en Venezuela sobre el costo de la vida.


