La salud pública en Venezuela enfrenta un desafío crítico debido a la amplia distribución de la fiebre amarilla. Según la infectóloga Patricia Valenzuela, la enfermedad es endémica en aproximadamente el 70% del país, lo que exige una revisión inmediata de las estrategias de prevención y una campaña de vacunación de alcance nacional.
Valenzuela, de acuerdo a una reseña de El Diario, identificó tres focos principales de circulación silvestre o «corredores ecológicos»: el eje de San Camilo (Apure, Táchira, Barinas y Mérida), la zona del Sur del Lago (Zulia y Falcón) y la región de Guayana (Bolívar, Amazonas, y el oriente del país). Esta configuración geográfica coloca a habitantes de al menos 15 estados en una situación de exposición constante al virus.
En la nota difundida, la experta señaló que el repunte de casos en la región no es casualidad; responde a una cobertura vacunal deficiente que, según cifras de la OPS en 2024, se sitúa en un 72%, lejos del 95% necesario para garantizar la inmunidad de rebaño.
Sostuvo que factores como la deforestación y los movimientos migratorios internos han exacerbado el riesgo, facilitando que el virus se desplace de zonas selváticas a áreas pobladas. Ante este escenario, la recomendación médica es clara: la vacunación masiva es la única barrera efectiva para evitar una crisis sanitaria mayor.


