Los dos últimos periodistas que quedaban detenidos en Venezuela fueron excarcelados este jueves, cuando se cumple una semana de la promulgación de la Ley de Amnistía, informó el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa (SNTP).
Jonathan Carrillo, preso desde julio de 2022, fue excarcelado con medidas cautelares, mientras que Pedro Urribarri, detenido desde mayo de 2025, tiene libertad plena, dijo el secretario general del SNTP, Marco Ruiz.
«Ya no hay ningún periodista ni trabajador de la prensa que esté detenido», dijo el activista.
El SNTP computaba el pasado mes un total de 28 periodistas, comunicadores y trabajadores de la prensa, quienes fueron excarcelados entre enero y febrero, la «mayoría de ellos con medidas cautelares», indicó Ruiz.
El caso Urribarri: Una detención bajo pruebas cuestionables
Pedro Urribarri recupera su libertad luego de haber pasado 9 meses y 5 días tras las rejas. Su detención, ocurrida el 21 de mayo de 2025, estuvo envuelta en una controversia jurídica desde el primer momento. Las autoridades lo acusaron de conspiración e instigación al odio valiéndose de una serie de publicaciones en sus redes sociales; sin embargo, dichas publicaciones aparecieron el 23 de mayo, cuando Urribarri ya cumplía dos días bajo custodia. A pesar de la imposibilidad física de haber escrito esos mensajes, el periodista pasó cuatro meses en El Helicoide antes de su traslado a Yare II, convirtiéndose en un símbolo de la fragilidad del debido proceso.
Jonathan Carrillo: El último eslabón del SNTP recobra la libertad
La noticia de este jueves tiene un peso histórico para el gremio, pues con la salida de Jonathan Carrillo se libera al último de los periodistas y trabajadores de la prensa que el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa (SNTP) mantenía documentado en su lista de detenidos. Carrillo enfrentó el proceso más largo de ambos, permaneciendo encerrado un total de 3 años, 7 meses y 6 días desde su arresto el 20 de julio de 2022. Su recorrido, que también inició en los calabozos de El Helicoide y culminó en Yare II tras su traslado en septiembre, representa el cierre de un capítulo oscuro para la prensa local.
El clamor por justicia y reparación plena
Aunque la salida de los comunicadores ha sido recibida con alivio, las voces defensoras de los derechos humanos advierten que la libertad física es solo el primer paso. El reclamo actual se centra en la justicia y la reparación de daños para Urribarri, Carrillo y el resto de los ciudadanos que permanecen tras las rejas por razones políticas. La comunidad periodística insiste en que no basta con abrir las celdas; es imperativo limpiar los expedientes de quienes nunca debieron ser procesados por ejercer su derecho a informar y expresarse
Notiespartano.com/ElImpulso


