Los políticos se volvieron locos de repente. Todo el mundo agarró su morral para salir a buscar oportunidades de empleo en el festival de la política porque todos los que hacen vida en los partidos molidos por el peso del tiempo decidieron ir a encontrar su mina de oro por los caminos de Venezuela.
Bastó que cayeran las bombas el 3 de enero para que se lanzaran a las calles como lobos hambrientos hombres y mujeres sin credenciales para hacer política que ven un Dorado en una nueva oportunidad para hacer dinero. Eso fue lo que fluyó en su conciencia cuando los 150 aviones sobrevolaron sobre Caracas.
Partidos con seudo líderes quemados por el paso de los tiempos como Bernabé Gutiérrez de AD, Juan José Alvarado de Copei, Felipe Mujica del MAS, Manuel Rosales de UNT, Claudio Fermín, Capriles Radonski y tantos otros decidieron empezar la fiesta carnestolenda con antifaces y máscaras en una AN picada de alacranes que solo son una comparsa sin carroza.
Esa reacción de búsqueda de espacios de elección popular agitó las aguas en las calles del país jugando adelantado en una especie de outsider que no llevan a nada porque no hay líderes con argumentos para optar a cargos de poder. Pero muchos de esos personajes repetidos por la historia sueñan de nuevo con ocupar las sillas del poder.
Es una locura convertida en un bazar de la política que deja un sabor mal oliente a podredumbre política porque sin siquiera darse fechas para nuevas elecciones, ya las calles del país encuentran a hombres y mujeres conversando con la gente de las barriadas, pueblos y urbanismos con una carga de mentiras que nada ofrecen a los ciudadanos.
La gente que anda navegando entre la miseria y el hambre se ríen de la torpeza de los políticos que andan lanzando palos de ciego de manera desesperada en nombre de fachadas políticas demolidas por el paso del tiempo.
Nada que mostrarle a la gente porque por 27 años camburearon con el régimen en una especie de conchupancia política inédita que fue más allá de la camaradería y el enamoramiento político.
No se ocuparon los partidos de formar el recurso humano que ocupara los espacios políticos para la renovación partidista y vimos caer de rodillas a las toldas judicializadas que recibieron los símbolos, las casas del partido y hasta los estatutos ruyidos de ratones que de nada le sirvieron a las organizaciones partidistas para nada.
Solo vendieron las tarjetas a precio de gallina flaca en cuadres tras bastidores para conseguir espacios legislativos en los Consejos Legislativos y en la Asamblea Nacional para servir como mamparas de la mudez al partido de gobierno. Eso fue lo que consiguieron a precio de bazar puestos negociados a cuenta de las migajas del erario público.
Así se alacranizaron los partidos de oposición que ya con la credencial de judicializados quedaron en las manos del gobierno para no tener más nunca la posibilidad de disentir y menos levantar las manos para reprobar cualquier decisión del gobierno de turno.
Qué vergüenza que la hayan hipotecado el pensamiento a los cuatro diputados que, como Timoteo Zambrano, Bernabé Gutíerrez, Stalin González, Nora Bracho y otros solo formaron parte de un coro de voces sin derecho a opinar y que solo seguían un libreto mal escrito que le sirvió de guion en esta obra de teatro de mala calidad.
Si eso era lo que querían para cumplir sus deseos de poder ahí tuvieron una prueba real del arrodillarse para andar recorriendo los caminos de la política sin ningún derecho a tomar decisiones en función del país.
Si esos eran los sueños de los partidos políticos venezolanos ahí les quedó una muestra de su triste paso por la política venezolana.
No tuvieron historia, sino una caricatura de la libertad para actuar en defensa de los intereses del pueblo.
Es que ese sustantivo pueblo quedó vuelto trizas cuando a la gente la estafaron de nuevo con gobiernos sin compromiso con una sociedad que solo se dedicó a votar para elegir autoridades que al final del camino nada hicieron para dar calidad de vida a una sociedad solo preñada de deseos.
La fiesta política se tradujo en un simple festín de bates quebrados que nada le dejaron a una sociedad enferma que se fue muriendo de a poquito, mientras que naciones que estuvieron a la cola del desarrollo nos pasaron por encima en lo económico, lo social y lo político.
Eso ocurrió en este país donde la clase política alacranizada se vendió por nada ante los propios ojos de un ciudadano que solo vio llegar a sus bolsillos las migajas del erario público.
Entiendo que una sociedad democrática debe tener partidos sólidos con protagonistas de primera línea para poder volver a ese modelo democrático soñado que fue por años la envidia de muchas naciones del planeta.
Pero para avanzar hacia la democracia es necesario moldear los liderazgos y que los partidos se entreguen a sus verdaderos dueños para que entremos a la autopista democrática con las verdaderas armas de la nación política. Esa jugada es necesaria para darle un matiz democrático a la verdadera esencia democrática.
Por eso la aparición de la candidatura de Enrique Márquez con su 0,24% de popularidad es válido que participe como un candidato más y aunque vaya a la arena política con la asesoría de Zapatero y Petro, eso resulta provechoso para una democracia que debe florecer con varios candidatos de oposición y el gobierno que legitimen definitivamente lo que fue la primera democracia del continente.
Eso es lo que viene y por eso se necesitan políticos limpios con transparencia en el pensamiento y que vengan a la administración pública a trabajar en función de mejorar la calidad de vida de los venezolanos.
El modelo democrático que queremos con partidos políticos fuertes y donde los liderazgos compitan por ser los mejores políticos de esta sociedad y no farsantes que solo se arrodillen a los pies del amo y que repitan como letanías consignas políticas ajenas su verdadera ideología.
Pero nadie lanza una palabra o un cohete rastrero para reclamar el costo de la vida que aturde a los venezolanos, ni nadie pega un grito para reclamar los salarios miserables en un modelo económico que arrasa con la sociedad venezolana.
Eso no lo reclaman los políticos y menos los alacranes que en la AN solo posan para las cámaras y se visten con traje de gala para quedar grabados para la historia como compone muertos de baja ralea que se convirtieron en muñecos de trapo de un proceso demolido por sus propias improvisaciones.
Mudos, sordos y ciegos camina la clase política en busca de su dorado para salvar su sobrevivencia en tiempos cuando la democracia se desangra en medio de las calles con un ciudadano atrapado en sus propias ilusiones de buscadores de vengadores sin causa.
Así son las cosas en una sociedad atrapada en sus propias locuras de poder que convirtieron un país rico en una bodega quebrada por una mala gerencia, pues como dijo Don Rómulo Betancourt “Si algo necesitamos en este país es olvidar el señuelo de la riqueza fácil y de la politiquería andante y dedicarnos todos, cada uno en la esfera de su actividad a trabajar empeñosamente”
Encíclica/ManuelAvila


