¡Sanción a los corruptos ya! por José Gregorio Rodríguez

Me desagrada sobremanera escribir sobre cosas negativas, pero sinceramente no hay nada positivo que resaltar de la gestión del ex gobernador Alfredo Díaz, que no sea para subrayar que su gobierno es el peor que ha conocido la historia democrática del estado Nueva Esparta. 

Sin embargo, el tamaño del desastre administrativo de ese gobierno obliga a precisar algunas denuncias, por la absoluta necesidad que no queden impunes las actuaciones irregulares que se señalan.

La gente buena de Margarita, Coche y Cubagua, merece que los responsables de tanta tropelía administrativa, sean juzgados conforme a las leyes de la República, y si es el caso, reciban sanciones ejemplarizantes.

Es imperativo que la ciudadanía recupere la confianza en las instituciones del estado venezolano. Los funcionarios públicos, más aún quienes son depositarios de la voluntad popular, deben ser escrupulosos tanto en el manejo, disposición y direccionamiento de los recursos, como en la escogencia de sus colaboradores.

Sin embargo, en nuestro caso aplican ambas condiciones, desde la cúpula del “poder” no se enviaron señales que indujeran a sus subalternos a imitar la probidad en el manejo de los dineros públicos y el desbarajuste administrativo fue a todos los niveles.

La verdad los antecedentes del gobernador saliente, en su ejercicio como alcalde del municipio Mariño, pronosticaban que la probidad no sería una de las virtudes que lo acompañarían en su ejercicio como primer mandatario regional.

La corrupción definitivamente se enseñoreó en el gobierno anterior, hasta el punto que quien se desempeñó como secretario general de Acción Democrática, principal partido que respaldó la candidatura de Alfredo Díaz a la gobernación, en octubre del año 2017, Tobías Bolívar, escribió un artículo el año pasado, en el cual pone en evidencia la actuación del ex gobernador:

“Llegó gateando, o sea con muy pocos votos a ser electo Gobernador y en su desempeño en estos 3 años, ha manejado los recursos de los Margariteños y Cochenses, como le ha venido en ganas, privilegiando su interés de permanecer en el poder y olvidándose de cumplir con sus responsabilidades públicas y sus compromisos económicos, políticos y sociales con la ciudadanía; he aquí unos ejemplos, problemas fundamentales en las áreas de los servicios públicos vitales como suministro de agua potable, electricidad, seguridad vialidad, prestación de servicios de salud y educa eficientes ,se nota, que no ha habido tiempo para esas atenciones prioritarias, pero si para la banalidad, el jolgorio, la rumba política y paralelismo populista y grotesco, acompañado del despilfarro de recursos públicos sin ningún tipo de control, con el propósito de demostrar su supuesto liderazgo, que siempre ha dependido de la alcancía de turno, con razón le dicen líder de alcancía”.

Nuestros conciudadanos no pueden seguir percibiendo que los dirigentes políticos en el ejercicio de la función pública se enriquecen indebidamente, mientras el pueblo de a pie sufre las penurias de una asfixiante situación económica.

Bien lo decía un venezolano de excepción como Arturo Uslar Pietri, “nadie duda de que existe la corrupción, pero no tenemos el valor de sancionarla. Y no tenemos el valor porque todos somos parte de esa tolerancia”.

Con Montesquieu alertamos que la corrupción empieza casi siempre por la de los principios y este parece ser el caso que nos ocupa. “Éstos son mis principios, pero si no les gustan, yo los cambio», decía Groucho Marx. Así actuó el señor Alfredo Díaz en el cuatrienio anterior, como aconsejado por su “filosofo de cabecera” Eudomar Santos, siguiendo al pie de la letra su única proclama: “como vaya viniendo vamos viendo”.

Para ilustrar el desastre del gobierno regional anterior mencionaremos solo tres casos de los muchos otros que se están investigando, los cuales hasta donde tenemos conocimiento, han sido debidamente sustanciados por los funcionarios a quienes compete esta responsabilidad.

El primero, el proceso de licitación de licitación de 77 vehículos cuya desincorporación solicito Alfredo Díaz, en la cual participaron solo dos empresas, que estaban tan “estrechamente vinculadas” que una persona que aparecía como vicepresidente en una de ellas, en la otra ostentaba la cualidad de gerente general. De la empresa ganadora se dice que era asesorada por un miembro de la comisión de licitación de la gobernación y además está constituida con un capital que después de la reconversión quedó en diez (10) bolívares.

Por cierto, hablando de vehículos, quien se desempeñó como jefe de la oficina de bienes de la gobernación, comentó que el gobernador le impidió formalizar la denuncia sobre el extravío de 68 automóviles que en su oportunidad le informó.

El segundo, la “entrega” de parte del complejo cultural Omar Carreño a una empresa llamada “Deliciisito Gourmet”, para una sala de cine y una cantina, a través de un convenio de alianza estratégica por cuatro años.

El tercero, el daño que por omisión en el mantenimiento y resguardo en las instalaciones de los dos edificios sede del gobierno regional, la residencia de gobernadores y de otras instalaciones adscritas al Ejecutivo, así como el deterioro de retratos de nuestros líderes de independencia y de los gobernadores, cuyos costos de recuperación, en principio estarían por el orden de los 400 mil dólares.

La corrupción mis queridos amigos, definitivamente es asociada por nuestro pueblo a la política, a quienes la ejercen, y desafortunadamente la gente los mete a todos en un mismo saco. No es casual que, según las encuestas, una de las causas que alejan más a la gente de la política, y lo que es peor aún del ejercicio del voto como instrumento de la política, es la corrupción.

Nuestros compatriotas tienen que tener la certeza que quienes roben, malversen o propicien la corrupción administrativa en cualquiera de sus “presentaciones” serán severamente castigados. La política no puede seguir siendo asociada a ese mal. No hay que perder más tiempo. Toca tomar medidas urgentes y Nueva Esparta puede ser la luz que ilumine ese camino.

Para mañana es tarde. ¡SANCIÓN A LOS CORRUPTOS YA!

JoséGregorioRodríguez

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