Los apostadores de la MUD por José Gregorio Rodríguez

Nuevamente los integrantes de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), le jugaron sucio al país. En repetidas oportunidades manifestamos nuestras reservas por la participación de los conmilitones del G4 y sus socios más minoritarios, en las megaelecciones regionales y municipales del pasado 21 de noviembre del 2021.

En esa ocasión saludamos la presencia de una misión de observación electoral de la Unión Europea, luego de más de tres lustros de ausencia en nuestro país para estos menesteres, pero alertamos sobre las verdaderas intenciones de su participación.

Señalamos que los europeos habían venido para cumplir cuando menos dos cometidos. El primero, el que justificaba su presencia, la observación del proceso de megaelecciones venezolano. El segundo, verificar in situ, la verdadera situación de la oposición nacional.

Para nadie es un secreto, con este sector político es con quien mantienen los sectores partidistas mayoritarios de la Eurocámara una estrecha relación, a quienes incluso han brindado apoyo en su política de procurar sanciones económicas, por la vía de medidas coercitivas unilaterales y facilitado sus gestiones para recaudar fondos económicos para impulsar las actividades de desestabilización de la república.

La misión de observación de la Unión Europea se encontró con el triste espectáculo de una oposición debilitada, dividida, fragmentada, entre muchos sectores con intereses particulares propios.

Resulta que todo lo que decían misiones diplomáticas imparciales, diputados sin militancia en los bloques mayoritarios de la Eurocámara y uno que otro silenciado dirigente político del viejo continente es cierto. La oposición venezolana no gana elecciones porque no tiene plan, no tiene proyecto de país, carece de vocación unitaria, y lo que es más importante que todo, adolece de un centro político de dirección que le de coherencia.

Vinieron para mirar con sus propios ojos, que no tiene ningún sentido político, ninguna justificación que no sea la de complacer la vocación imperial de los EEUU de Norteamérica, mantener el respaldo que todavía unos pocos gobiernos y muchos diputados del parlamento europeo ofrecen a la aventura del “gobierno paralelo” que representa Juan Guaidó.

Sin embargo, el tamaño del compromiso de los europeos con los sectores mas radicales del antichavismo venezolano, especialmente con quienes los apadrinan desde el gobierno de los EEUU de Norteamérica, los obligo a conseguir algunos reparos y declarar sobre algunas imperfecciones que todavía padece el sistema electoral venezolano. Olvidaron aquella máxima del sistema político que dicen defender: “la democracia es perfectible”. También el sistema electoral que la sustenta.

Los resultados de las elecciones, ratificaron lo que todo mundo vio venir, la oposición venezolana se presentó en unas condiciones político electorales tan precarias, que era imposible aspirar un resultado diferente. La división entre quienes escogieron la ruta constitucional, democrática y electoral y los “vivotes tácticos” de la MUD dibujo de antemano el mapa con el resultado que obtuvieron. Solo lograron la victoria en tres de las 23 gobernaciones en disputa y en 96, de 335 alcaldías.

Sin embargo, algunos acontecimientos ocurridos semanas previas al 21NOV, nos activaron el “modo alerta”. Las declaraciones del señor  Brian Nichols, del Departamento de Estado, en una audiencia ante el Congreso de los EEUU, donde ratificó el reconocimiento a Juan Guaidó, revelo que en lo sustancial no se han producido cambios que no sean “cosméticos” en relación con Venezuela y que su postura saludando la realización de elecciones, era motivada por la división aparente en el seno del G4.

En la medida que nos acercamos al 21N los estadounidenses “llamaron a botón” a sus aliados y se produjeron, no sólo las declaraciones de Nichols en el Congreso estadounidense, si no también, la renovación de un importante paquete de  medidas coercitivas unilaterales (MCU), de la Unión Europea (UE) contra Venezuela. 

Era un “juego cantado” y las timoratas declaraciones de la misión de la UE luego del proceso electoral de noviembre y la actuación de la MUD en los últimos días, con el incondicional respaldo del gobierno de los EEUU, así lo confirman.

El pasado 27 de diciembre los integrantes de la Asamblea Nacional que ceso sus funciones el 5 de enero del 2021, que auspicia el inexistente gobierno del ex diputado Juan Guaidó, declararon que: “Los diputados legítimos en sesión extraordinaria, aprobaron en primera discusión del Proyecto de Reforma de la Ley del Estatuto que rige la transición a la democracia para restablecer la vigencia de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, y respaldaron la continuidad constitucional de la Asamblea Nacional y el Presidente Encargado asumido por Juan Guaidó”.

Luego de una semana de aparente polémica pública sobre la constitucionalidad del esperpento jurídico que sostienen, el pasado 4 de enero “ratificaron” la continuidad del señor Guaidó, sobre la base de algunas modificaciones sobre lo sustantivo del asunto para estos personajes, que no es otra cosa que la administración de los activos de la república en el exterior y de los recursos de la ayuda humanitaria que especialmente el gobierno de los EEUU les entrega periódicamente.

El cambio no es cualquier cosa, ahora los dineros no serán administrados a discreción por el señor Guaidó, sino que serán repartidos por la cúpula del G4, integrada por los partidarios del ex secretario general de AD, Henry Ramos Allup; la gente de Primero Justicia, lideradas por Henrique Capriles y Julio Borges; los afectos a Manuel Rosales, de Un Nuevo Tiempo y los seguidores Leopoldo López y Juan Guaidó, de Voluntad Popular.

A estas alturas del cuento nos preguntamos: ¿Qué harán los alcaldes electos con el respaldo de la MUD?

¿Cuál es la posición de Manuel Rosales, quien además de ser un alto jerarca del G4 en su condición de máximo líder de UNT, es también gobernador del estado Zulia?

¿Cuál es la posición definitiva de Primero Justicia?, organización que en un comunicado difundido el pasado 27 de septiembre anunció que desde ese momento renunciaba a la gestión de activos venezolanos en el exterior. “Dada la falta de receptividad de Juan Guaidó y los representantes del gobierno interino responsables de esta tarea, especialmente de Voluntad Popular, anunciamos nuestra decisión de no participar más en los espacios que atienden la materia referida a los activos en el exterior”

Todo parece indicar que PJ cambio de posición a la luz de las últimas declaraciones de Juan Pablo Guanipa, quien actuando como vocero del “gobierno interino” declaro que, “se extiende por 12 meses a partir del 5 de enero 2022 el mandato de Guaidó y además, se suprime el centro de gobierno y el consejo político. El objetivo de esta decisión es acabar con la burocracia y que las fuerzas políticas se concentren en la lucha democrática (…) se reducirán los jefes de misiones diplomáticas y se establecerán controles reforzados en la designación de las juntas administradoras ad hoc de los entes del Estado venezolano que tienen activos en el exterior para despolitizar y despartidizar su protección (…)  el presidente de la Asamblea Nacional de 2015 y el procurador especial de la República deberán comparecer mensualmente ante la Comisión Delegada para que rindan cuentas del curso estratégico de la defensa de los activos y uso de fondos públicos”.

¿Qué tienen que decir Henrique Capriles y Julio Borges sobre el particular?

¿Hasta cuándo esta oposición antipatriótica seguirá actuando a la libre?

Ahora vienen las elecciones de Barinas este domingo 9 de enero y todo el mundo se pregunta:

¿Cómo actuara la MUD si pierde esas elecciones?

¿Qué harán los otros partidos que respaldan a la MUD si pierden en Barinas?

¿Cantaran fraude?

No es cualquier cosa la que estará en juego los próximos días. La dirección de la MUD seguirá jugando al gobierno paralelo, la profundización de las sanciones y la intervención extranjera.

El sector de la oposición que se agrupa en  la MUD, como los apostadores, sigue jugando en varios tableros, a ver en cual le va mejor, pero la apuesta más fuerte nuevamente parece concentrarse en profundizar el sufrimiento del pueblo a través de las sanciones a ver si logra un estadillo social que provoque un pronunciamiento militar y/o la intervención extranjera. 

JoséGregorioRodríguez/[email protected]

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