Votar el #21N obligación de todos por Morel Rodríguez Ávila

La mayoría de los estudios de opinión, llevados a cabo por las más importantes empresas encuestadoras nacionales, lo están afirmando. Entre un 60 y 70 por ciento de la población quiere votar y, por la calle del medio, así lo manifiesta. Los escasos que sostienen lo contrario, están quedándose solos soportando lo que ya, en cascada, les cae encima: la abrumadora intención de voto que, desde todos los sectores, con  incidencia  en los populares,  se testimonia día a día: el acerado deseo de cambio y la cruda verdad: que la abstención fue una pésima estrategia, para nada favorable a la oposición y sí, en mucho, al oficialismo.

La democracia tiene, en el voto, el mayor de los instrumentos que ofrece a los ciudadanos. Ejerciendo el voto, que es un derecho soberano e inalienable, se puede enderezarle al país los malos rumbos, es decir, cambiar a quien lo hizo mal y llevar al poder a quien se le tiene mayor confianza en que sí lo hará bien. Perder la oportunidad de buscar el camino mejor que nos conduzca a la paz, al crecimiento, al respeto de la letra y del espíritu constitucional, al desarrollo y progreso en suma, sería imperdonable. Especialmente en estos tiempos de crisis, que a diario se acrecientan, votar es una obligación de todos, sin duda alguna.

Lo que se escucha en la calle, la mayoría de los analistas lo dicen y los articulistas lo escriben, afortunadamente es favorable y alegra en medio del descreimiento, situaciones propias del pernicioso estado de angustia en que vivimos. La gente quiere votar. Y lo hará en muy alto porcentaje.

La explicación más realista y creíble, es que una inmensa mayoría de venezolanos se ha propuesto superar la duda y, ya sin angustia, ir a votar convencidos de la utilidad, la necesidad y la urgencia de cambiar lo que debe ser cambiado. Y lo harán convencidos, como están, que abstenerse fue la equivocación mayor, la que permitió que se prolongase el gobierno que, nadie puede negarlo, ha desgobernado a Venezuela como ningún otro en lo que llevamos de historia republicana.

Votar es liberarse de lo malo eligiendo lo bueno. Votar es comprometerse con el futuro, pero sabiendo de antemano que el elegido responderá, con hechos, a la confianza de sus electores a favor del país y no de sus personales intereses, porque sabrá cumplirle lo que responsablemente ofrece. Por tanto, votar es asegurar un buen mañana, altamente productivo, que engrandezca a la nación y al pueblo.

 Las elecciones del 21-N, entonces, son en esta oportunidad tan crucial e histórica, fundamentales. Su importancia supera las llevadas a cabo en otras situaciones cuando la democracia imperaba en Venezuela, Ahora, que vivimos a riesgo en todo, que la economía es una veleta, que la problemática social representada en el hambre, la miseria, la inseguridad y el desempleo se agiganta; que los servicios públicos no sirven, no funcionan y el gobierno nacional, sus ministros, sus protectores y sus alcaldes nada en concreto para mejorarlos hacen, elegir a quienes sí pueden hacerlo, es igualmente, una obligación de todos.

Los partidos políticos, que así lo han entendido, tienen una valiosa oportunidad hasta el día dieciocho de noviembre para insistir en la necesidad de votar multitudinariamente. Es indispensable que así ocurra si queremos que nada ni nadie pueda empañar la gran victoria que en los venideros comicios tan cruciales, los del 21-N, le espera a la democracia.

@MorelRodríguezA

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