Consumo moderado de alcohol asociado a menor riesgo de infarto

Beber hasta 105 gramos de alcohol a la semana –lo que equivale unos 3 litros de cerveza de graduación media o algo más de una botella de vino– puede estar asociado a un menor riesgo de infarto, ictus, angina de pecho o muerte entre quienes padecen enfermedades cardiovasculares (ECV), según un estudio publicado en la revista de acceso abierto ‘BMC Medicine’.

Chengyi Ding, investigador del University College de Londres (UCL) y el autor correspondiente de estudio destaca que los resultados sugieren que las personas con ECV «tal vez no necesiten dejar de beber para prevenir más ataques cardíacos, accidentes cerebrovasculares o angina de pecho, pero sí podrían considerar la posibilidad de reducir su consumo semanal de alcohol. Dado que el consumo de alcohol se asocia a un mayor riesgo de desarrollar otras enfermedades, no se debe animar a las personas con ECV que no beben a que empiecen a hacerlo», advierte.

Los investigadores descubrieron que, entre las personas con ECV, las que bebían hasta 15 gramos de alcohol al día –lo que equivale a medio litro de cerveza de graduación media o a media copa de vino estándar– tenían un menor riesgo de sufrir un infarto de miocardio recurrente, un ictus, una angina de pecho o la muerte, en comparación con las que no bebían. También descubrieron que quienes bebían más de 62 gramos de alcohol al día no presentaban un mayor riesgo de infarto recurrente, ictus, angina o muerte, en comparación con quienes no bebían alcohol.

Mientras que el consumo de hasta 15 gramos de alcohol al día se asoció a un menor riesgo de infarto, ictus, angina o muerte, los investigadores descubrieron que los que presentaban un menor riesgo bebían entre seis y ocho gramos de alcohol al día.

Los que bebían seis gramos de alcohol al día tenían un 50% menos de riesgo de infarto, angina o ictus recurrentes que los que no bebían. Los que bebían ocho gramos al día tenían un 27% menos de riesgo de muerte por infarto, ictus o angina, y los que bebían siete gramos al día tenían un 21% menos de riesgo de muerte por cualquier causa, en comparación con los que no bebían.

Los autores calcularon el riesgo de infarto, ictus, angina y muerte de 48.423 adultos con ECV, utilizando datos obtenidos del Biobanco del Reino Unido, la Encuesta de Salud de Inglaterra, la Encuesta de Salud de Escocia y de 12 estudios anteriores. Los participantes informaron de su consumo medio de alcohol y los datos sobre posteriores infartos de miocardio, accidentes cerebrovasculares, angina de pecho o muerte, durante un periodo de hasta 20 años, se obtuvieron de los registros sanitarios, de ingresos hospitalarios y de defunción.

Los autores advierten de que sus resultados pueden sobreestimar el riesgo reducido de infarto, ictus, angina y muerte recurrentes para los bebedores moderados con ECV, debido a la infrarrepresentación de los bebedores empedernidos y a la categorización de los antiguos bebedores que pueden haber dejado de beber debido a la mala salud como no bebedores en algunos de los conjuntos de datos incluidos en sus análisis.

Con información de Europa Press. 

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